Tres históricas despedidas

Rubén Garabaya, Jota González y Ángel Fernández, ayer en Madrid. /Eloy Madorrán
Rubén Garabaya, Jota González y Ángel Fernández, ayer en Madrid. / Eloy Madorrán

Rubén Garabaya, Ángel Fernández y Jota González jugaron su última final con el Ciudad de Logroño | Imprescindibles para cimentar lo que es el club, los dos jugadores y el técnico se van por todo lo alto a pesar de la derrota

Eloy Madorrán
ELOY MADORRÁNLogroño

La Copa del Rey que ayer finalizó en Madrid ha sido muy especial para la familia del Ciudad de Logroño. Más allá de los excelentes resultados deportivos, los franjivino han afrontado la última gran competición de la 'era Jota'. Pero además, dos jugadores franquicia del club también se despiden del club por la puerta grande: Rubén Garabaya y Ángel Fernández.

La llegada de Jota, Rubén y Ángel a Logroño fue escalonada, y cada una significó algo especial para la entidad. Jota González dio el salto al puesto de primer entrenador después de diez años a la sombra de Pastor en Valladolid. Curiosamente su marcha al final de temporada es para volver a esa posición en la sombra, ahora en París y junto a su mejor amigo, Raúl González. Con Jota de la mano, el club ha crecido, consolidado y adquirido unas dimensiones firmes para un futuro a medio y largo plazo.

Enemigo de los protagonismos, el técnico vallisoletano sólo se acuerda del trabajo realizado: «En lo personal no creo que el balonmano me deba nada, sinceramente. Yo he tenido más errores que aciertos. Pero lo que siempre he dicho es que nadie podrá decir que no he trabajado al doscientos por cien».

Tres temporadas después de la llegada de Jota al banquillo franjivino desembarcó en Logroño Rubén Garabaya. Fue un paso de gigante para la credibilidad de un proyecto que crecía rápidamente. El primer fichaje mediático de la entidad (luego llegarían Albert Rocas o Juanín García). Un jugador habitual de la selección española y campeón del mundo en Túnez 2005. La coleta más famosa del balonmano nacional.

Ocho temporadas después, Garabaya es el líder silencioso del vestuario. Un hombre respetado dentro y fuera del club por su trayectoria y por la sensatez que siempre transmiten sus palabras, una virtud que cotiza al alza en estos tiempos que corren de extremismos y absolutismos.

¿Le debe el balonmano un título a Garabaya con la camiseta del Ciudad de Logroño? «No. El balonmano le debe un título al Ciudad de Logroño. A mí, no. Al contrario, yo le debo al balonmano muchas cosas. Todo lo que soy, todo lo que tengo, se lo debo al balonmano. Al Ciudad de Logroño le debe el balonmano mucho. No sé cuándo llegará, pero es un título muy merecido», aseguraba Garabaya.

De nuevo pasaron tres años hasta la llegada de nuestro tercer protagonista. Ángel Fernández pasó de jugar en División de Honor B a hacerlo en la Liga de Campeones. Para sorpresa de muchos, el cántabro se adaptó a la competición rápidamente y su progresión le ha llevado hasta lograr un oro en el último Europeo con la selección española. En tres partidos colgará la camiseta franjivino y se marchará a jugar a Polonia.

Es el máximo goleador en la historia del Ciudad de Logroño con unos números difíciles de superar. Durante años, junto a Cacheda y Pedro Rodríguez, formó un trío que se encargaba de 'animar' el vestuario riojano. El aire fresco y el descaro de los jóvenes.

Ángel Fernández, el 'chavalín' que siempre presume de su Cantabria natal, sólo tiene palabras de agradecimiento por estos cinco últimos años: «¡Cinco años en Logroño! Parece que fue ayer cuando llegué. Pero eso es una buena señal. Para mí ha sido la mejor etapa en mi vida. He crecido tanto deportivamente como personalmente, he cumplido muchos sueños en Logroño y siempre voy a estar agradecido a todo aquel que haya formado parte de este sueño».

Lo cierto es que la Copa pilló al Logroño a contrapié porque los riojanos comparecían muy justos de gasolina. Sin embargo, llegaron vivos hasta el domingo. «Hasta que tomé la decisión no me había planteado cómo sería mi despedida ideal. Y como este año no teníamos muchas perspectivas de estar tan cerca de jugar un título es algo que no me había planteado», indicaba Garabaya.

Soñar, lo que se dice soñar, es algo que todos han hecho alguna vez. Otra cosa es que los sueños se cumplan, eso es algo más complicado. «Siempre sueñas con cosas así. Este equipo se lo merecía después de lo mal que lo pasamos al principio de temporada. Estoy contento de que Rubén, Jota y más gente que deja el equipo, lo estén dando todo», reconocía ayer Ángel Fernández.

Opinión | Eloy Madorrán

Lo cierto es que nadie podía imaginar un final de temporada así después del inicio liguero. El Ciudad de Logroño ha pasado del infierno al cielo sin pasar por la casilla de salida. Una inercia ganadora desconocida hasta el momento. De hecho, si gana los dos partidos de Liga que quedan igualaría los puntos logrados la pasada campaña (42). Impensable hace unos años. «Para mí es un orgullo lo que se ha hecho en Madrid, y más recordando cómo lo pasamos al principio de temporada, segundos por la cola. Nadie nos imaginábamos que ahora estaríamos pelando por el segundo puesto de la Liga y en la final de la Copa», admitía Rubén Garabaya. «Después de un año duro, sin patrocinador principal, bajando el presupuesto. Creo que el resultado no está mal», apostilla Jota González.

«Una gran oportunidad»

El responsable de la plantilla franjivino se lamenta por la ocasión perdida. No en la Copa, sino en los últimos años: «No creo que el balonmano me deba nada. Sí que creo que se lo debe al club. Me iré con la sensación de que se ha tenido una gran oportunidad. Creo que el balonmano ha demostrado muchísimo en Logroño. Logroño y La Rioja han tenido la oportunidad de haber apostado por un deporte como el balonmano, que es un deporte barato, que ha estado en Champions dándoles mucha publicidad fuera del país. Y creo que esta comunidad no ha terminado de dar un paso de gigante con este proyecto, dándole una relevancia a nivel europeo y mundial con un deporte como el balonmano que no es caro para estar en la élite. Podemos estar reconocidos en todo el mundo por el balonmano. Con poco se ha llegado a mucho».

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Más allá de los lamentos por la falta de patrocinador, en lo deportivo el Club Balonmano Ciudad de Logroño ha vivido un fin de semana inolvidable. «Después de la semifinal, cómo fue, la piña en el vestuario después de ganar un partido como el de Ademar... Para mí todo eso ya es un título. Me voy de Logroño con muchas cosas: la Copa del Rey en León, la Copa del Rey en Madrid... Son muchas cosas que ya nadie nos puede quitar y yo me quedo con eso», reconocía el extremo cántabro.

Jota González, Rubén Garabaya y Ángel Fernández, tres pequeñas historias en el extenso libro del balonmano. Tres trayectorias que confluyeron en Logroño durante unos años para convertirse en protagonistas de la vida del Club Balonmano Ciudad de Logroño. De la vida de todos nosotros.

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