«Mi sentimiento es de agradecimiento»

Gurutz Aginagalde posa junto a sus padres, hijas y amigos, el sábado en el Palacio de los Deportes. :: Fernando Díaz/
Gurutz Aginagalde posa junto a sus padres, hijas y amigos, el sábado en el Palacio de los Deportes. :: Fernando Díaz

El eterno 12 franjivino, al que le quedan dos choques, considera que la capitanía queda en muy buenas manos con Miguel Sánchez-Migallón Gurutz Aginagalde reconoció que el cariño de la gente es superior a haber ganado un título en Logroño

MARTÍN SCHMITT

Logroño. El triunfo del Ciudad de Logroño frente al Kadetten Schafhausen (26-22) que dejó muy buen sabor de boca en la afición franjina quedó en un segundo plano. Porque la despedida del jugador que más veces ha defendido los colores del club riojano lo eclipsó todo. Pese a no jugar (entró dos veces a intentar detenerle los penaltis a Gabor Csaszar), Gurutz Aginagalde fue la estrella de la noche logroñesa y en un momento dado, el equipo que minutos antes le había manteado, le dejó sólo en el centro de la pista. Fue el momento más íntimo entre Gurutz y su gente.

Antes, durante los sesenta minutos de encuentro, no paró quieto el capitán. Aconsejó en todo momento a su compañero Sergey Hernández, habló con Miguel Ángel Velasco, se levantó del banquillo una y otra vez para protestar y celebró cada uno de los 26 tantos de su equipo. Y en su último acto de servicio, entró a la pista con una toalla para secarla tras la caída de un rival.

Luego de acceder a todas las fotos de los aficionados, de firmar autógrafos, e incluso de ponerse a parar penaltis a los más pequeños, el capitán comentó sentirse «feliz». «Es un momento en el que debía predominar la pena por cerrar un ciclo, pero viendo todas las muestras de cariño de la gente prevalece la felicidad», indicó. «Estoy muy contento, no por dejarlo, que me hubiese gustado seguir. Estoy contento porque tengo la sensación de haber hecho muchas cosas bien a lo largo de los 24 años para recibir el cariño de tanta gente», añadió el capitán franjivino.

Tuvo la oportunidad de jugar el sábado, en un momento en el que Sergey Hernández dejó de parar. Así se lo dijo Miguel Velasco a Gurutz. Pero fue el irundarra el que le sugirió que la dinámica del equipo había cambiado y que era preferible que siguiese el ruso. «Y acertamos», recalcó el vasco, que el próximo 24 de noviembre se presentará como candidato a la presidencia del Bidasoa. Justo el día de su último encuentro de franjivino, en Schafhausen frente al Kadetten. «Prevalece siempre el equipo».

En el momento en que quedó sólo con su afición sintió «mucho agradecimiento». «Me llevo el mayor de los tesoros, el mayor título que se puede ganar. Siempre hemos hablado acerca del dichoso título que me faltaba en Logroño y creo que no cinco Champions ni un Mundial ni un Europeo juntos pueden superar esto. Esto queda para toda la vida. Es la sensación de haber hecho bien las cosas porque al final los títulos van cogiendo polvo», reconoció.

La vuelta al ruedo y el manteo le llevó catorce años atrás, cuando se despidió del Bidasoa. Sobre sus hombros le transportó sobre la pista del Palacio de los Deportes precisamente Miguel Sánchez-Migallón, que le sucederá en el cargo con 23 años de edad. «Conoce perfectamente el club y creo que lo va a hacer muy bien. Para la edad que tiene Miguel es muy maduro. Sabe que me tiene para lo que le haga falta», sintetizó el 12 franjivino.

Al margen de lo sentimental, Gurutz indicó que la vuelta contra el Kadetten en Suiza va a ser un partido muy complicado. «Es un equipazo, es un conjunto que hace dos años estaba en Champions en el grupo de arriba. Para nosotros, el resultado es muy bueno. Ellos son favoritos pero he visto a este equipo hacer cosas muy grandes en los peores momentos», sintetizó.

 

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