Una resaca incompleta por las lesiones

Tomás Moreira marca uno de sus cuatro tantos ante el Kadetten en el BBC Arena. :: Michael Kessler/
Tomás Moreira marca uno de sus cuatro tantos ante el Kadetten en el BBC Arena. :: Michael Kessler

Kusan, con un golpe en el dedo gordo del pie, y Kukic, con molestias en la rodilla, serán examinados hoy por el cuerpo médico

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

El Ciudad de Logroño regresó ayer a tierras riojanas con el billete para la fase de grupos debajo del brazo tras un agónico final de partido en el que Gurutz Aginagalde, desde el sábado por la noche presidente del Bidasoa Irún, paró un lanzamiento en el último suspiro. El encuentro acabó 28-24, lo que hizo bueno el triunfo por 26-22 de la ida al ser el Logroño el equipo que más goles marcó como visitante.

Los franjivino conocerán a sus rivales en la siguiente ronda de la Copa EHF el próximo jueves, en el sorteo que tendrá lugar en Viena, en el que se podrán emparejar a equipos de la talla del THW Kiel, el TSV Hannover-Burgdorf, el Fushe Berlin (los tres alemanes), el Saint Raphael francés o el Holstebro danés, entre otros clubes de renombre.

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Nadie duda de que el ahora exportero irunés fuera la figura del encuentro ante el Kadetten. Pero no solo por la parada final a Maros. Antes de eso hubo otras diez intervenciones que resultaron clave para que el equipo riojano resurgiera de sus cenizas -llegó a ir perdiendo por nueve goles- y ganara la eliminatoria. Además hubo otro factor que acabó siendo clave para lograr el pase a la ronda de grupos: el conjunto que dirige Miguel Ángel Velasco tuvo fe y pese a ir por debajo de la eliminatoria desde el minuto diez de la primera parte, siempre creyó que la remontada era factible.

La clave de la eliminatoria fueron las intervenciones de Gurutz Aginagalde y la fe del equipo franjivino

Y cuando el bloque franjivino achuchó en el último cuarto de hora al Kadetten Schafhausen, al conjunto naranja le temblaron las piernas y cometió, sobre todo su entrenador Petr Hrachovec, errores de novato. Por ejemplo, en los cinco minutos finales, y con un colchón de dos goles a su favor, los suizos inexplicablemente atacaron con siete jugadores (sin portero), algo que el Ciudad de Logroño había entrenado y de lo que se aprovechó para dejar las cosas a un gol. Otro detalle que muestra el nerviosismo del cuadro local fue que el 28-24 definitivo llegó a 8 segundos del final, en un ataque en el que los franjivino quitaron a Gurutz Aginagalde para que se uniera a la ofensiva Sánchez-Migallón, lo que hizo que sobrara gente para que el balón llegase a las manos de Tomás Moreira, que lanzó con relativa tranquilidad a la derecha del portero.

Y en el repliegue defensivo, los suizos no se percataron de que ninguno de los siete jugadores le dio el cambio al portero, por lo que tuvieron la eliminatoria en su mano, ya que solicitaron rápidamente su último tiempo muerto. Otro error garrafal que ayudó a que el Ciudad de Logroño lograra la clasificación. Pero la suerte también hay que buscarla. Todo acabó en una noche mágica en la que el capitán delegó poderes en Miguel Sánchez-Migallón para comenzar a ejercer como presidente del club que le vio nacer en lo deportivo.

Pero ayer no todo eran sonrisas en el avión que les trasladó de Zurich a Bilbao. El partido en Schafhausen dejó algunas secuelas en forma de lesiones. El conjunto riojano trae a dos tocados a los que el cuerpo médico franjivino examinará hoy para ver el alcance de sus lesiones. En concreto, se trata de Kule Kusan, que recibió un golpe en el dedo gordo del pie derecho y podría tener una fractura. El pivote caminaba ayer con mucho dolor. El otro tocado es Lazar Kukic que en el enésimo choque con el pivote Meister recibió un golpe en su rodilla derecha y también andaba con dificultad.

 

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