Balonmano. Liga Asobal

Los números avalan a los franjivino

Vanja Ilic celebra uno de sus treinta goles. :: /Fernando Díaz
Vanja Ilic celebra uno de sus treinta goles. :: / Fernando Díaz

El Logroño es el segundo equipo más anotador después del Barça y cuenta con una de las porterías más efectivas

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

Históricamente, el Ciudad de Logroño ha sido un equipo artillero. Eran los años de Jota González en los que la fluida forma de jugar, con buenas defensas, rápidos contraataques y ofensivas posicionales tácticas que acababan muchas veces en gol, hacían del cuadro franjivino un conjunto goleador. El vallisoletano se marchó pero su legado ha perdurado en Miguel Ángel Velasco, que entiende el balonmano de la misma forma que su mentor, aunque haya introducido algunos matices que le hacen tener nombre propio.

Pero la esencia es la misma y el Ciudad de Logroño ha mantenido su rol goleador esta campaña. De hecho, después del Barcelona (282 dianas), el franjivino es el equipo, junto al Recoletos Atlético Valladolid, más ofensivo de la Liga Asobal. Si el equipo azulgrana ha marcado hasta la fecha 282 tantos, riojanos y pucelanos han anotado 207, respectivamente; once más que el cuarto máximo anotador de la Asobal, un Quabit Guadalajara que no acaba de encontrar la regularidad de la temporada pasada.

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A diferencia de los demás equipos de la categoría, en la que destacan artilleros de raza, los goles franjivino están muy bien repartidos. El máximo artillero continúa siendo el serbio Vanja Ilic, con 30 dianas. Le siguen el lateral derecho Imanol Garciandia (23 goles); el pivote Kule Kusan (20); el central Lazar Kukic y Miguel Sánchez-Migallón (ambos con 19 tantos); Juan del Arco -18-; Tomás Moreira y Edu Cadarso -ambos con 16- y Junior Scott, que ha ido de menos a más con catorce tantos. Es decir, goles muy repartidos.

Los de Miguel Ángel Velasco también son los segundos con mejor diferencia de gol entre los marcados (207) y los recibidos (178) después del equipo catalán. Mientras que el Barça marca distancia con una diferencia abismal de 122 tantos -282 anotados frente a los 160 recibidos-, el Ciudad de Logroño, con cifras más mortales, esgrime un margen de 29 tantos entre los gritados y los lamentados. El Huesca, con un punto menos que los riojanos, cuenta con un margen de 17 tantos, seguido por el Granollers (13) y Bidasoa (9).

Estos buenos números responden a un buen trabajo defensivo y de portería, en el que destaca un Sergey Hernández pletórico, con una media escalofriante de 38,2 por ciento de efectividad bajo palos, sólo superado por los guardametas del Barcelona -Gonzalo Pérez de Vargas, con una media de 40,2 por ciento y Kevin Möller, con 42,3 por ciento-, el ademarista Nacho Biosca (38,8 por ciento) y el guardameta del Bidasoa Rangel Luan, que media un 38,4 de efectividad.

No es la franjivina, sin embargo la defensa que menos goles ha recibido. Los riojanos han encajado 178 goles en estas primeras siete jornadas (una media de 25,4 goles por encuentro), lo que les sitúa en la séptima posición por debajo del Barcelona, Bidasoa, Ademar, Benidorm, Granollers y Huesca. Es decir, detrás de los equipos que tienen 9 puntos (uno menos que los riojanos), algo que suele ocurrirle a los conjuntos más anotadores.

Aun así, las estadísticas sonríen al Ciudad de Logroño en esta competidísima Liga Asobal, en la que nadie da tregua ni da un encuentro por perdido. De momento, este equipo goleador continúa defendiendo la segunda plaza de la Asobal después de pasar un tramo inicial muy complicado.

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