SUPERCOPA DE ESPAÑA

El CB Logroño tiene licencia para soñar

La plantilla del CB Logroño, antes de su entrenamiento en el Quijote Arena. :: /Martín Schmitt
La plantilla del CB Logroño, antes de su entrenamiento en el Quijote Arena. :: / Martín Schmitt

El equipo franjivino se mide (17.00 horas) en Ciudad Real al Barcelona en la final de la Supercopa de España

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

Ciudad Real. Históricamente, el Ciudad de Logroño siempre le ha plantado cara al FC Barcelona. Lógicamente, por una cuestión presupuestaria y de calidad -una va ligada a la otra- las estadísticas juegan muy en contra de los riojanos, que sólo han podido ganar una solitaria vez a los azulgrana, en el ya lejano mayo del 2013. Sin embargo, los de Jota González son el equipo que más miedo les ha metido en el cuerpo a los catalanes. Una prueba de ello es la última final de la Copa del Rey, en la que rozó el cuadro riojano la hazaña.

Y cuando se trata de una final a un único partido, cualquier cosa puede suceder. Y las posibilidades aumentan si el equipo más débil (el riojano) llega a esta situación sin arrastrar un gramo de presión. Cierto es que los de Xavi Pascual saben como pocos administrar esa tensión. Están acostumbrado a ello porque las situaciones así se repiten una y otra vez a lo largo de una temporada. La calidad de sus jugadores es tan amplia que hasta parece divertirles más jugar en ese estado de atención.

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Para arañar algo, el equipo logroñés debe jugar a la perfección, minimizar los errores, tener acierto de cara al gol, estar despiertos a la hora del balance defensivo, ser agresivos en defensa... Prácticamente una quimera tratándose de un adversario como el Barcelona, que cuando huele sangre no duda jamás. Pero en Ciudad Real, la tierra del Quijote, el CB Logroño tiene permiso de soñar.

Jota González podrá contar con todos los profesionales, además del joven Edu Cadarso El Logroño ha perdido a diez jugadores con respecto al año pasado; el Barça solo a tres

Los riojanos llegan sin bajas a este encuentro. Tras las altas médicas de Ángel Montoro, afectado por problemas en el gemelo derecho, y del portero Jakub Krupa, con una contractura en la espalda, Jota González podrá contar esta tarde (17.00 horas, Quijote Arena) con toda su plantilla de profesionales, además del joven Eduardo Cadarso, que ha realizado una muy buena pretemporada.

Así como el Logroño llega a esta cita sin presión, también es cierto que lo hace con menos potencial que la temporada pasada, tanto en número de efectivos por la perdida de presupuesto por carecer de patrocinador como por la ausencia de jugadores como Víctor Vigo, que sabían como pocos la manera de leer un partido de estas características. Ahí deben aparecer Juan Castro, que también ha hecho un gran trabajo en la pretemporada, así como Lazar Kukic, que ha crecido como jugador desde el año pasado. La función de ambos es hacer olvidar a Vigo. Y qué mejor oportunidad que en la final de la Supercopa de España, aperitivo del inicio de Liga.

«Para ganar al Barça hay que hacer las cosas muy bien. Pero hay que empezar todo por un tema de defensa», indicó Jota González. «Pero si defiendes bien y en ataque no estás suelto tampoco sirve. Creo que las oportunidades claras las tienes que aprovechar, que no esté acertado el portero contrario -nada menos que Gonzalo Pérez de Vargas- y si haces gol en ataque evitas contraataques. Contra un equipo como éstos, no hay un matiz que tengas que mirar por encima de otro», agregó el entrenador.

Se trata de un equipo, el azulgrana, que tiene gran lanzamiento exterior, un espectacular juego con el pivote y con un contraataque letal, al margen de una extraordinaria portería y defensa. Un equipo completo llamado a ganarlo todo en España y Europa.

Así como el Barcelona sólo ha llevado a cabo tres recambios (Borges por Noddesbo; Dolenec en reemplazo de Lazarov y Lenne en lugar de Saubich), la nueva versión del Ciudad de Logroño es totalmente nueva. Ya no están Haniel Langaro, Albert Rocas, Víctor Vigo, Javi García, Richard Kappelin, Carlos Molina, Mohammad Sanad, Iñaki Peciña, Luisfe Jiménez y Pablo Cacheda (continúa su rehabilitación supervisado por el equipo riojano). Han llegado Castro, Del Arco, Kusan, Kupra y Chiuffa para completar un equipo con menos potencial, por lo menos en el cartel. Ante esta situación, existe cierto morbo para ver en acción al bloque riojano. «Es más por expectación que por otra cosa. Nuestra fisonomía ha cambiado muchísimo y hay un poco de morbo por ver si el Logroño se va para arriba, para abajo o qué hace», señaló Jota González.