El Logroño no aguanta el ritmo del Füchse

El Logroño no aguanta el ritmo del Füchse

Los franjivino después de comandar durante casi todo el partido, controlando las acciones, se atascó en ataque y perdió fiabilidad en defensa

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

El Ciudad de Logroño mereció más, pero cuando se juega ante un equipo grande no se pueden cometer equivocaciones. Cada paso en falso es penalizado. Y este sábado, el equipo franjivino, que compitió durante 50 minutos, acabó desmenuzado por un Füchse Berlin que con muy poco se llevó un triunfo que le sitúa como líder del grupo A de la Copa EHF. Un paso importante para los alemanes; un inconveniente gordo para los riojanos, que se ven obligados a hacer algo importante en los tres encuentros que le restan disputar.

Este sábado, después de comandar durante casi todo el partido, controlando las acciones, se atascó en ataque, perdió fiabilidad en defensa y el bloque germano no tuvo contemplaciones y aprovechó su momento para poner una marcha más y llevarse los dos puntos de un Palacio de los Deportes que acabó aplaudiendo a los suyos pese a la derrota.

El Ciudad de Logroño salió con mucha seriedad al parqué del Palacio de los Deportes. Delante estaba el último campeón de la Copa EHF. Un poco mermado, es cierto, con las ausencias de Mandalinic, Kopljar y Paul Drux, que vio el partido vestido con un chándal desde el costado de la pista. Pero el Füchse Berlin es un cúmulo de estrellas y el equipo local saltó a la cancha sin ningún complejo, a batallar cada balón como si fuera el último.

Y el ritmo lo impusieron los de Miguel Ángel Velasco, que desde el principio empezaron golpeando fuerte al cuadro germano, al que le costó reaccionar. Con un Lazar Kukic muy despierto y un Junior Scott espectacular (en esa primera parte marcó nada menos que ocho tantos el francés), el Ciudad de Logroño comandó los primeros parciales del encuentro. Con rentas bajas, eso sí, que los 'zorros' berlineses mostraron sus garras en cuanto espabilaron.

Los germanos intentaron darle ritmo al partido, sacando rápido, impidiendo que la defensa franjivina pueda acomodarse en los seis metros. Esto obligó a que Junior Scott tuviese que defender en el lateral a un Weide que le buscó las cosquillas cuando pudo, aunque el daño lo hizo el equipo de la capital alemana en el pivote, primero con Marsenic, aunque fue Schmidt el que mostró más eficacia, ganándole la mano a Kusan cada vez que cogía el balón.

Partido equilibrado, pero el Ciudad de Logroño no se amedrentó ante la velocidad y el poder germano y siguió a lo suyo, buscando la mejor situación para Junior Scott o buscando a un Tomás Moreira que siempre le ganó la posición a un Gojum desencajado.

Así las cosas, el equipo riojano comandó en el marcador, supo reponerse a algunas contras o a algún fallo controvertido de la pareja arbitral y con el tiempo consumándose logró marcar el 16-15 gracias a un misil de Junior Scott, una de las figuras del bloque riojano.

Esperar, aguantar para golpear

En la segunda parte, el equipo dirigido por Velasco empezó a notar el cansancio, notó la ausencia de Juan del Arco, sufrió la lesión que aqueja a Imanol Garciandia en la rodilla que le fue minando la chispa del primer tiempo y Sergey Hernández dejó de tocar balones. Todo metido en una coctelera permitió que en el ecuador de la segunda parte el Füchse Berlin matase el partidos a contraataques. Los errores en ataque se empezaron a acumular, los pases ya dejaron de ser fluidos y el equipo berlinés castigó a los franjivino.

Le costó reaccionar a los riojanos. Se mantenía en pie como un boxeador 'grogie' pero no había frescura en un juego atascado, gracias a la férrea defensa visitante, que le cortó las alas a los laterales. De hecho, Junior Scott muy poco pudo hacer en la segunda parte, después del despliegue impresionante de los primeros treinta minutos.

El fuego del Ciudad de Logroño se fue extinguiendo. Ya no había chispa alguna en los ataques. Todos los balones llegaban forzados a los extremos, que estaban obligados a lanzar sin ángulo. El Füchse Berlin, en tanto, mantuvo su orden defensivo, atacó con más criterio que velocidad pero hizo más daño aún, con un Lindberg que se desdobló muy bien, un Holm que supo conducir a su equipo y un Weide que sacó a relucir su inmensa calidad.

Al final, el Ciudad de Logroño cayó preso de un Füchse Berlin que supo aguantar y esperar su momento para asestar el golpe mortal. Como un equipo grande.