Balonmano

Un inaccesible Barça mantiene su hegemonía en Logroño

Un inaccesible Barça mantiene su hegemonía en Logroño
Efe

Los catalanes controlaron el partido desde el principio ante el equipo franjivino y supieron mantener una cómoda ventaja para llevarse un nuevo título, el de la Supercopa Asobal

LA RIOJA

El Barcelona ha sumado su séptima Supercopa consecutiva hoy en Logroño, donde ha demostrado que tiene nivel para mantener la hegemonía en el balonmano español, sobre todo, si su rival no tiene precisión máxima, de lo que ha carecido el Ciudad de Logroño, lo que le ha sentenciado.

El Barcelona dominó la pasada temporada, pero aún así ha decidido dar un paso adelante esta campaña y se ha reforzado para atacar mejor y, sobre todo, para defender más; hoy lo ha demostrado con un 5-1 desde el inicio que ha descentrado a su rival.

Directo

27 Ciudad de Logroño

Aguinagalde (p), Sánchez Migallón (2), Ilic (2), Kusan (4), Scott (3), Javier Muñoz (5,1p) Kukic (1), Sergey Hernández (p), Fekete, Moreira, Del Arco (1), Eduardo Cadarso (2), David Cadarso y Garcíandía (7).

35 Barcelona

Pérez de Vargas (p), Víctor Tomás (3). Enterríos, Sorhaindo (1), N'Guessan (3), Ariño (5), Fabregas (2), Moller (p), Mortenssen (5), Andersson (1), Aleix Gómez (2), Dolenec (5,2p), Dika Men (2), Duarte (2), Palmarsson (3) y Petrus (1).

Parciales:
1-2, 3-4, 5-7, 8-12, 10-15, 13-18 (descanso), 13-20, 16-24, 18-26, 21-29, 24-32 y 27-35 (final).
Árbitros:
Raluy y Sabroso. Excluyeron al local Ilic (2 veces) y a los visitantes Mortenssen (2), N'Guessan y Fabregas.
Incidencias:
Alrededor de tres mil espectadores en el Palacio de los Deportes de La Rioja en la final de la Supercopa de España. El presidente del Gobierno de La Rioja, José Ignacio Ceniceros, y la alcaldesa de Logroño, Concepción Gamarra, entre otras autoridades participaron en la entrega de premios, en la que Imanol Garciandia, del equipo local, fue reconocido como mejor jugador del partido y máximo goleador, y su compañero Sergey Hernández fue designado mejor portero.

Porque los riojanos no se adaptaron bien al inicio del partido, perdieron muchos balones en los primeros minutos (nueve en el primer tiempo) por sus indecisiones en el pase y eso les penalizó ante el equipo catalán que, como era de esperar, no desperdició ninguno de sus contraataques.

Aun así, el choque se mantuvo «vivo» durante un cuarto de hora, en el que las paradas de Sergey Hernández y la falta de ritmo del Barcelona permitieron que el marcador se moviera solo entre uno y dos goles de ventaja para el equipo catalán.

Pero pasada esa fase inicial, las imprecisiones de los riojanos empezaron a pesar demasiado, sobre todo, porque el Barcelona dejó claro que posee un banquillo capaz de dar recambios de garantías en todas las posiciones.

Así, cuando el entrenador catalán no encontraba claridad en su ataque posicional miraba al banquillo y siempre veía alternativas, por momentos las de Duarte y, en otras ocasiones, las de Mortensen.

En realidad, esos solo fueron dos ejemplos de una plantilla más profunda que la del año pasado para el Barcelona, que aspira a más, y que en España no tendrá, salvo sorpresa, ningún rival; porque ni siquiera ahora, cuando está todavía en fase de acoplamiento, el Barcelona ha sido inquietado por otra de las plantillas que optarán a la zona alta de la Liga Asobal.

De hecho, salvo en sus errores de pase, el Ciudad de Logroño dejó claro que hay jugadores que han dado un paso adelante, como Garciandia o su portero, y que también entre sus refuerzos hay otros llamados a destacar en la competición española, como Scott.

Pero eso no fue suficiente, y el Barcelona logró asentar cinco goles de ventaja en la recta final del primer tiempo (10-15) y el partido, en la práctica, concluyó.

Por eso, el segundo tiempo prácticamente solo se limitó a que los riojanos lograran un marcador «decoroso», mientras que el Barcelona se «administró» más, consciente de que tenía el título en el bolsillo.

Fue esa leve bajada de ritmo de los catalanes la que permitió que el segundo tiempo fuera más vistoso para el público y que hubiera más igualdad en la pista.

Las paradas de Sergey Hernández y Gonzalo Pérez de Vargas contribuyeron a «lucir» más el partido, aunque las pérdidas de balón siguieron penalizando a los riojanos y permitiendo al Barcelona continuar tranquilo, consciente de que al más mínimo problema, podía volver a acelerar.

Pero no le hizo falta. Se limitó a «aguantar» las acometidas de un Ciudad de Logroño, que logró, al final ,ofrecer una imagen más que digna y dar la sensación de que si es más preciso y de que si su banquillo le ayuda más se puede «acercar» algo más al supercampeón.

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