Balonmano | Copa EHF

El Logroño cae víctima de su poca fe

Un momento del encuentro de esta tarde en Francia./Mambo Marketing
Un momento del encuentro de esta tarde en Francia. / Mambo Marketing

El Ciudad de Logroño cae en Francia ante un equipo que dio sensación de ser vulnerable

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

El Ciudad de Logroño cayó en Saint Raphäel. Básicamente porque no se lo creyó. Porque sin Dani Sarmiento y Adrien Dipanda, el equipo galo es sólo un buen bloque con una defensa intensa. Y poco más. El equipo franjivino desperdició una oportunidad de poder puntuar en territorio francés tras quedarse sin fondo de armario. Y no creérselo. Pudo, incluso, maquillar el 30-26 final, pero el balón se le cayó de las manos a Del Arco y de poder ponerse el Ciudad de Logroño 29-27, Toto marcó sin oposición y selló el 30-26 final.

Los de Miguel Ángel Velasco fueron de más a menos. Comenzaron pletóricos y acabaron desbordados, haciendo aguas en defensa y muy mansos en ataque. Un claro ejemplo de ello fue la actuación de Imanol Garciandia, que en la primera parte marcó cuatro goles y se mostró seguro en defensa, y en los segundos treinta minutos falló los seis lanzamientos que lanzó. El Ciudad de Logroño comenzó jugando muy cómodo en la pista gala. Seguro en defensa y muy astuto en el ataque, los de Velasco se quitaron rápidamente el miedo escénico y empezaron a mandar en el marcador. Duró poco la alegría en el bloque franjivino porque la primera línea del Saint Raphäel fue entrando en calor y los de arriba ajustaron su mira telescópica.

La defensa comandada por Miguel Sánchez-Migallón parecía, en esos primeros minutos, una auténtica muralla, hasta que Simicu sacó su brazo derecho a pasear y el zurdo Jildenback encontró grietas por donde colarse en el lateral derecho y el extremo (muy versátil el zurdo platinado). Poco a poco, el Saint Raphäel fue el que empezó a jugar con más tranquilidad y el Ciudad de Logroño mucho más atascado. Fueron unos momentos de titubeo, de errores en el último pase en los seis metros, de lanzamientos al limbo que penalizaron a los riojanos, que vieron cómo el equipo francés se marchaba con una renta de tres goles (12-9, minuto 20).

30 Saint Raphäel

Popescu (p), Simicu (2), Mapu (3), Lynggaard (4), Kolakovic (3), Chaucheteux (1), Jildenback (8,3p), Vigneron (3), Demaille, Paschal, Vardi, Totó (1), Trottet, Petit, Eponouh (3) y Gaiduchenko (2).

26 Ciudad de Logroño

Sergey Hernández (p)(2), Sánchez Migallón, Kusan (2), Ilic (7), Javier Muñoz (2,1p), Garciandia (4), Scott (4), Balenciaga (1), Fekete, Moreira, Kukic (3), Del Arco (1) y Eduardo Cadarso.

marcador cada 5 minutos
3-4, 6-5, 8-8, 12-9, 12-13, 14-15 (descanso), 17-17, 19-17, 23-19, 24-21, 27-23 y 30-26 (final)
árbitros
Mitrevski y Todorovski (Macedonia). Excluyeron por dos minutos a los locales Simicu, Mapu y Jildenback; y a los visitantes Ilic, Kusan y Sánchez Migallón (2 veces)
incidencias
Partido de la segunda jornada de la fase de grupos de la Copa EHF disputado en el Palacio de Deportes de Saint Raphael ante unos mil quinientos aficionados

Pero apareció Sergey Hernández. El portero ruso empezó a parar, una, dos, tres y hasta cinco balones consecutivos que permitieron a los logroñeses remontar un partido que parecía empezar a sentenciarse demasiado pronto. Salió Sergey Hernández al rescate, como contra el Teucro el martes pasado, Imanol Garciandia sacó su látigo zurdo, Scott imprimió su velocidad máxima e Ilic hizo gala de su preciosa muñeca derecha. El conjunto franjivino empató las cosas y se lo creyó. Por lo menos durante unos minutos.

Y sobre la bocina de esa primera parte, en un ataque que parecía estar condenado al fracaso, Junior Scott encontró un hueco y lanzó su misil, que puso el 14-15 parcial para cerrar una gran primera parte del equipo logroñés. Había esperanzas en el horizonte franjivino.

Pero la pequeña dosis de fe de la primera parte fue arrebatada por un Saint Raphäel mucho más intenso en los primeros compases de la segunda parte. Los de la Costa Azul endurecieron su defensa –con Toto a la cabeza– mientras que los riojanos perdieron prestaciones. Imanol Garciandia sólo atacaba, al igual que Moreira. Las fuerzas empezaban a flaquear y a nublar la cabeza de los franjivino, que ya parecían haber dejado de creer en la victoria ante un equipo galo muy mortal que, pese a chocar una y otra vez con un Sergey Hernández espectacular, fue ampliando una renta que llegó a ser de cinco goles.

Velasco intentó hacer reaccionar a los suyos. Tocaba minimizar los daños, achicar aguas. Pero arriesgando, fiel al estilo del segoviano. Quedaban quince minutos por delante y empezó el Ciudad de Logroño a atacar con siete jugadores. Los franjivino propusieron una defensa en 5-1, y algo mejoró el equipo, que fue limando las diferencias. Pero faltaba un plus. Las paradas de Sergey Hernández –acabó con 18 el guardameta ruso– y los goles de Vanja Ilic (cómo está el extremo serbio) no fueron suficiente. Faltaron más piernas, más cabeza, un plus de intensidad. Y fe.

Porque en conclusión, al Ciudad de Logroño la faltó una pizca de ambición. El resultado, en sí, no es malo, pensando que en el Palacio de los Deportes al equipo galo de anoche le puede vencer. Otra cosa distinta será si comparecen, como es probable, Dani Sarmiento o Dipanda. Ese será otro Saint Raphäel, aunque nunca se sabe. De momento, el Ciudad de Logroño, pese a caer, sigue vivo en una Copa EHF que tendrá continuidad en una semana.

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