El Logroño vence al Anaitasuna en su último ataque

El Logroño vence al Anaitasuna en su último ataque
Antonio Díaz Uriel

El encuentro se ha resuelto en la última jugada de los locales, que Garciandia ha convertido en gol a falta de siete segundos

El Logroño La Rioja se ha impuesto por 23-22 al Helvetia Anaitasuna en el partido que cerraba la primera vuelta y que se ha resuelto en la última jugada de los locales, que Garciandia ha convertido en gol a falta de siete segundos, explica EFE.

Así se ha acabado un partido que ha respondido a todos los condicionantes de un «derbi de vecinos» como los que disputan equipos riojanos y navarros en todos los deportes.

23 Logroño

Sergey Hernández (p), Sánchez Migallón, Ilic (1), Javier Muñoz (6p), Fekete (2), Kukic (4), Del Arco (1), Eduardo Cadarso, Romeo (p), Scott (1), Moreira (6) y Garciandia (2)

22 Anaitasuna

Nicolai Bols (p), Álvaro Gastón, Krmancic (4), Ceretta (1), Miguel Goñi, Ander Ugarte (6), Raúl Nantes (3), Heigl (p), Bazán (1), Méndez (4), Xavier Etxevarría (2), Ibai Meoki, Alberto Pujol, Pere Vaquer (1) y Chocarro.

Parciales
2-2, 4-6, 7-7, 10-9, 12-12, 15-13 (descanso), 16-15, 17-15, 18-16, 19-20, 22-21 y 23-22 (final).
Árbitros
Sebastián Fernández y Alberto Murillo. Excluyeron por dos minutos a los locales Fekete (2), Kukic y Del Arco; y a los visitantes Méndez, Meoki, Chocarro y Vaquer
Incidencias
Alrededor de 1.500 espectadores en el Palacio de los Deportes de La Rioja en la última jornada de la primera vuelta en la Liga Asobal.

En esa tónica, el choque siempre ha sido igualado, ha tenido más emoción que buen juego, acciones duras, errores arbitrales polémicos para ambos y emoción, mucha emoción hasta el final, que parecía destinado a un nuevo empate de los de Logroño, pero esta vez su último lanzamiento sí fue bueno y el del Anaitasuna no.

Más allá de eso es difícil explicar quien fue mejor, porque los dos equipos explotaron bien sus puntos fuertes y tuvieron momentos en los que dieron la sensación de dominar, pero no fue real ni definitivo en ningún caso.

El Logroño, como en otras ocasiones, empezó mal el partido, como si le costara entrar en juego, y durante diez minutos dio la iniciativa a un Anaitasuna muy intenso y con un Nantes efectivo.

Pero en cuanto los riojanos empezaron a «carburar» se colocaron por delante, gracias sobre todo a Moreira, el único pivote que tuvieron este miércoles los de Logroño y que fue una pesadilla para la defensa navarra, incapaz de frenarle en todo el primer tiempo salvo con faltas que se convirtieron en penaltis.

El gallego marcó cinco goles y provocó cuatro de los cinco penaltis que su equipo transformó antes del descanso, con un Javier Muñoz que hoy regresaba a las canchas tras varios meses de ausencia por enfermedad y que fue muy certero en sus lanzamientos.

La superioridad del equipo riojano en el centro fue más evidente en la recta final del primer tiempo y llevó el marcador al 15-13 en el intermedio.

La primera parte había sido vistosa por el ritmo y la intensidad de los dos equipos y la segunda solo tuvo lo segundo, ya que el partido se «abroncó», se hizo más pesado y poco a poco se encaminó a un final ajustado.

El Logroño siguió casi siempre por delante, pero cada vez demostró estar más cansado, lo que benefició a un Anaitasuna con más banquillo y muy intenso.

Dos goles en balonmano son muy poca distancia y esa es la máxima que tuvo el Logroño en el segundo tiempo, en el que Moreira estuvo mucho mejor defendido.

Así, en cuanto los riojanos encadenaron dos errores vieron como el Anaitasuna igualaba el marcador e, incluso, se ponía por delante (19-20) ya en los últimos diez minutos.

La igualdad continuó hasta culminar en el empate a 22 a falta de tres minutos.

En ese tiempo los porteros Bols, del Anaitasuna, y Sergey Hernández, en el Logroño -que se medía por primera vez en liga a su exequipo- tuvieron todo el protagonismo, lo mismo que los errores de los atacantes de los dos conjuntos, a los que les «pesaba» el balón.

El portero riojano paró un lanzamiento a falta de 40 segundos, su entrenador pidió tiempo muerto y ordenó un «aclarado» a Gardiandia que este no falló, aunque dejó siete segundos por delante, que el Anaitasuna, muy precipitado, falló casi desde el centro del campo mientras los locales empezaron a celebrar que se van de vacaciones con buen sabor de boca.