El Logroño espera a la segunda parte

Gurutz Aginagalde jugó su último partido de Liga Asobal/Juan Marín
Gurutz Aginagalde jugó su último partido de Liga Asobal / Juan Marín

Los franjivino muestran su nivel en la segunda mitad ante el Cangas tras una floja primera parte

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EFELogroño

El Logroño La Rioja se ha impuesto por 32-24 al Frigoríficos Morrazo en un choque en el que los locales han esperado al segundo tiempo para mostrar su verdadero nivel y superar a un rival muy correoso, en un partido para la historia de la Liga Asobal: Gurutz Aginagalde jugaba su úlimo partido tras más de 600 en la liga.

El conjunto gallego dejó claro que tiene más calidad que la que muestra su penúltimo puesto en la clasificación y rindió a un buen nivel, pero le faltó continuidad y físico y eso le derrotó.

Pero hizo un primer tiempo notable, supo leer los errores de la defensa local y mandó en el marcador prácticamente hasta el descanso liderado por Muratovic y Cerqueira.

32 Ciudad de Logroño

Aguinagalde (p), Ilic (1), Kusan (5), Scott (6), Kukic (1), David Cadarso (3), Garciandia (1), Sánchez Migallón (7,6p), Fekete (3), Moreira (4) y Eduardo Cadarso (1)

24 Frigoríficos del Morrazo Cangas

Javier Díaz (p), Vujovic (2), Augusto Manuel Aranda (3), Máximo Cancio, Daniel Gavidia (1), Cerqueira (5), Muratovic (4), Pablo Galán (p), Chapela, Simes, Jesús Soliño (4,3p), David Chapela (2), David Iglesias, Adrián Menduiña y Mitic (3)

Parciales
1-1, 3-5, 5-8, 7-8, 9-9, 11-11 (descanso), 15-12, 18-15, 21-17, 26-19, 27-22 y 32-24
árbitros
Ausás y Florenza. Excluyeron por dos minutos a los locales Sánchez Migallón y Kukic; y a los visitantes Vujovic, Manuel Aranda, David Iglesias (2 veces), Menduiña y Muratovic
incidencias
Un millar de espectadores en el Palacio de los Deportes de La Rioja. El portero del equipo de Logroño, Gurutz Aguinagalde, ha puesto hoy fin a su trayectoria en la Liga Asobal después de disputar más de 600 encuentros en la competición española.

El Logroño La Rioja, por el contrario, mostró por momentos un tono de «depresión», como si estuviera marcado por sus dos últimas derrotas consecutivas, y no fuera capaz de encontrar el modo de atacar con soltura.

La defensa local tampoco funcionaba y dejaba «vendido» en muchas ocasiones al portero Aguinagalde, al que aún le quedan dos encuentros de la Copa EHF antes de retirarse.

El conjunto gallego llegó a mandar por cuatro goles (4-8) al filo del cuarto de hora y siguió mucho tiempo por delante.

Pero en la recta final del primer tiempo el Logroño cambió; decidió correr más y con varios «chispazos», junto a las mejores paradas de Aguinagalde logró meterse en el partido y alcanzar el descanso con el marcador empatado a once.

Ahí acabó todo para el equipo de Cangas del Morrazo, al que se le vieron pronto «las costuras».

El Logroño defendió más, corrió más y se apoyó en más variantes de juego, en especial en el lanzamiento exterior, algo que el Morrazo no tuvo en ningún momento.

Pronto el Ciudad de Logroño se adelantó por tres y cuatro goles y pasado el cuarto de hora del segundo tiempo se fue en el marcador sin oposición, con ventajas que llegaron a los siete goles (26-19).

En los últimos quince minutos el choque fue un monólogo de los locales, con un repertorio muy amplio de ataques, y una muestra de impotencia de los visitantes, que acabaron sin entender cómo recibieron un castigo tan amplio (ocho goles al final) en solo un tiempo.

 

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