El Ciudad de Logroño se abona al empate

Las intervenciones de Sergey Hernández resultaron claves para lograr el empate. /Pablo Segura /Diario Alto Aragón
Las intervenciones de Sergey Hernández resultaron claves para lograr el empate. / Pablo Segura /Diario Alto Aragón

Los franjivino rescatan un punto en los últimos instantes después de ir perdiendo por tres goles

Martín Schmitt
MARTÍN SCHMITTLogroño

El Ciudad de Logroño es el rey del empate. En cinco jornadas, ha igualado en tres ocasiones. La última, anoche en Huesca, ante un Bada que le puso las cosas muy difíciles a los franjivino, que batallaron contra viento y marea para arañar un punto en un sitio en el que pocos equipos sumarán a lo largo de esta equilibrada y divertida Liga Asobal. Porque los de Miguel Ángel Velasco llegaron a los últimos cuatro minutos del encuentro perdiendo por tres goles (24-21) y con una defensa en toda la cancha presionaron al conjunto local y lograron empatar el encuentro. Con coraje y poco más.

Porque en esos instantes finales, en los que parecía que el Ciudad de Logroño se iba a marchar derrotado de Huesca, apareció Miguel Sánchez-Migallón para robar un balón y marcar desde su campo. También irrumpió Sergey Hernández, la figura del bloque visitante, para detener un último balón a Alex Marcelo y lanzar el contraataque para que le cometieran penalti a Ilic. Y fue el propio serbio el que se repuso de un fuerte golpe en la mano derecha para palmear un balón a Marcelo, en el último ataque oscense, y robar el balón que permitió tener una última posesión de cinco segundos que quedó en aguas de borraja. En esos cuatro minutos finales, hizo su aparición un Edu Cadarso que tuvo la valentía, con sus 19 años, de marcar dos penaltis consecutivos y empatar el encuentro. Mucha personalidad del riojano.

En definitiva, aparecieron los que debían en el momento oportuno para que el conjunto franjivino se asegurase un nuevo empate que le deja en la segunda posición liguera, empatado a un Benidorm que cayó ayer en Valladolid, que también se pone segundo. Un empate que se saborea después de analizar el último tramo, aunque si se observa el inicio, el Logroño pudo haber sacado algo más del pabellón altoaragonés.

El equipo riojano todavía no conoce la derrota después de sumar dos victorias y tres empates

Porque el Ciudad de Logroño comenzó serio. Sobre todo en defensa. La retaguardia franjivina enseñó sus dientes desde el inicio del encuentro, del choque de trenes. Y los de Velasco comenzaron a abrir un pequeño hueco gracias a los errores de la primera línea local y a las paradas de Sergey Hernández. El portero ruso tuvo un inicio de partido tremendo, parando cada balón que lograba superar la barrera defensiva.

De hecho, en el mejor momento del Ciudad de Logroño en esa primera parte, en la que lideraba por 6-10, el 25 franjivino había detenido ya nueve balones. Impresionantes números si esa constancia se hubiese mantenido en el tiempo, porque el Huesca tiró de orgullo. Y de defensa. Marco Mira, Bonanno y Carro cerraron el camino a los riojanos con unas defensas agresivas, marcando los límites. Atrás, el exfranjivino Gómez Lite hizo el resto. A partir de ahí (6-10, minuto 18), las cosas cambiaron drásticamente. Imanol Garciandia y Junior Scott, que jugó desde el inicio, empezaron a fallar sus lanzamientos, Gómez Lite empezó a tocar cuero y la defensa riojana comenzó a tener fisuras. Así, con un parcial de 5-0, el Huesca dio vuelta el encuentro para irse a los vestuarios con un 11-10 arriba gracias a un gol de Adriá Pérez en el último suspiro de la primera etapa.

Nada sentenciado

No había nada sentenciado. El Ciudad de Logroño debía dejar atrás esos últimos doce minutos en los que se vio acorralado por el conjunto de Nolasco. Y así fue. Por lo menos en el inicio de la segunda parte, en la que el cuadro de Velasco equilibró las cosas. Golpe a golpe, ninguno de los dos equipos fue capaz de abrir más hueco que dos goles.

Hasta el desenlace final, en el que el Huesca pareció controlar el encuentro y en el que el Ciudad de Logroño sacó a relucir su casta, su amor propio, para llevarse un punto muy valioso en casa de uno de los equipos que estarán, con total probabilidad, animando la zona alta de la Liga Asobal, ésa que al final de la temporada reparte los billetes europeos.

El Ciudad de Logroño, que todavía no conoce la derrota, aunque no se llevó la victoria a tierras riojanas, debe salir reforzado de Huesca. Porque los equipos deben tener todo tipo de mimbres. Y ayer, en Huesca, los franjivino, que volvieron a estar muy acompañados por una treintena de aficionados, mostraron su valentía, su inmensa ilusión y su desparpajo.

 

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