LIGA ASOBAL

Un Barça insaciable apalea al Logroño

Los franjivino, que aguantaron con dignidad la primera parte, se marchan goleados del Palau

El Ciudad de Logroño está a años luz del Barcelona. Todo el que sepa algo de balonmano es consciente de ello. Pero nunca en sus años en Asobal se había ido del Palau tan apalizado como ayer. Y después de jugar una gran primera parte, en la que comenzó con buen ritmo, fue desarbolado por el cuadro azulgrana y se volvió a enganchar otra vez al partido. Pero en la segunda media hora, el conjunto catalán aplastó a un equipo franjivino que no pudo aguantar el ritmo marcado por los locales. Y se marchó del Palau con una goleada nunca antes recibida.

Hace unos días, el técnico Miguel Ángel Velasco reclamó un paso al frente de algunos de los referentes de esta joven plantilla. Pero ayer sólo Erik Balenciaga, en la primera parte, y Junior Scott, que mostró todo su poder desde el exterior, respondieron al envite. La defensa fue una sombra de lo que fue hace apenas unas pocas jornadas y algunos jugadores, como Imanol Garciandia, atraviesan una muy mala racha. El resultado fue el categórico 45-31 con el que el Barcelona castigó al Ciudad de Logroño.

El ritmo azulgrana
El Ciudad de Logroño aguantó hasta que no pudo frenar la velocidad impuesta por el Barcelona en contraataques y saques rápidos de centro.
Desajustes defensivos
La defensa nunca estuvo en partido
Por algo le metieron 45 goles. Cuando el Barça se atascaba, mutaba de piel y volvía a hacer mucho daño.

La primera parte fue un toma y daca. Poco balonmano técnico pero un espectáculo muy vistoso para los pocos asistentes en el Palau Blaugrana (no es un pabellón que acostumbre a llenarse salvo partido importante de Champions). Y fue el Ciudad de Logroño el que golpeó primero. Bien comandado por un Erik Balenciaga que de a poco recupera su magia, el equipo riojano sorprendió a un Barcelona que le esperó en un 5-1 pegajoso. Junior Scott y Balint Fekete empezaron con muy buena puntería. Pero ese 2-4 inicial despertó a la bestia.

La única noticia positiva fue el extraordinario partido de Junior Scott, autor de once tantos

La defensa azulgrana ajustó sus piezas y empezaron a robar balones. Uno tras otro y con un parcial inapelable (6-0) se pusieron por delante (8-4, m. 8). Se preveía un correcalles, y en eso se convirtió el encuentro. En saques rápidos de centro, defensas desajustadas, contraataques. El Logroño recuperó el ritmo inicial y se metió nuevamente en partido. Junior Scott mostró su mejor imagen: martilleó la portería de un desacertado Moller una y otra vez sin que la defensa capitaneada por Thiagus Petrus le pudiera detener.

Tuvo que salir Gonzalo Pérez de Vargas para arruinar los intereses del conjunto franjivino. El portero de la selección nacional amargó la presencia de un Imanol Garciandia muy irregular en este tramo de liga. Con el toledano en pista, el Barça cogió algo de oxígeno, aunque Sergey Hernández también abortó varias incursiones culés. Sin embargo, no pudo detener el último lanzamiento, sobre la bocina, de Dika Mem, que le dio cierto alivio al Barça ante del paso por los vestuarios (20-16).

El Ciudad de Logroño había demostrado, en esa primera parte, que le podía competir el encuentro a uno de los mejores equipos del mundo. Pero desde los primeros instantes de la segunda parte quedó claro que de ninguna manera el Barça iba a permitir que le tosieran. Y menos en su campo. Los de Xavi Pascual imprimieron más velocidad al juego, desencajaron por enésima vez a la defensa franjivina, incapaz de replegarse ante los feroces contraataques culés ante cualquier pérdida del bloque riojano, que fue en aumento a medida en que la cabeza y las piernas fueron agotando sus recursos. Incluso Sergey Hernández perdió la magia de la primera parte y el cóctel fue devastador.

Edu Cadarso le dio aire fresco al conjunto logroñés en ataque, pero la sentencia ya estaba dictada y el Barcelona continuó machacando con goles fáciles a un Ciudad de Logroño que casi no oponía resistencia y que parecía un juguete roto a merced de un bloque insaciable, que siguió a lo suyo como si el partido estuviese igualado y faltaran dos minutos por jugar. De equipo grande y ganador.

El Logroño encajó su segunda derrota consecutiva y dependiendo de los resultados podría caer hasta la octava plaza de la Asobal.

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