Amores y odios de pretemporada

La plantilla del Ciudad de Logroño corre por la pista del Adarraga durante la mañana de ayer. :: miguel herreros/
La plantilla del Ciudad de Logroño corre por la pista del Adarraga durante la mañana de ayer. :: miguel herreros

Los jugadores afrontan con ganas unas semanas tan necesarias como poco gratificantes tras las plácidas vacaciones

ELOY MADORRÁN

logroño. Pretemporada. Período tan odiado por los jugadores como necesario. Es sinónimo de esfuerzo físico, agujetas, ampollas y primeros dolores después de unas plácidas vacaciones. Aunque las cosas han cambiado (antes apenas se veía el balón durante los primeros días), el jugador aspira a estar en su hábitat, la cancha de balonmano, y con su compañeros inseparable, el balón.

«Estoy acostumbrado a coger balón desde el primer día, tanto de jugador en Valladolid como de entrenador aquí. Creo que se puede hacer físico con balón. Ahora hay gente que ni siquiera sale a correr al aire libre, lo hace todo en pista. Nosotros lo vamos a mezclar, unos días correr y otros hacer físico con balón», argumentó el entrenador Miguel Ángel Velasco.

Los jugadores del Ciudad de Logroño madrugaron ayer para vestirse de corto. Estaban citados a las nueve de la mañana en las pistas del Adarraga. Allí trabajaron al ritmo que les marcó Xenxo Díaz, el fisio del equipo, bajo la supervisión de Velasco.

«Por las mañanas estamos corriendo en el Adarraga y luego haciendo pesas en el Palacio. O estamos corriendo sobre la pista de juego y luego haciendo pesas», recordaba el entrenador franjivino.

La carga de trabajo está repartida entre las mañanas y las tardes. El objetivo del cuerpo técnico es repartirlo de tal manera que los jugadores se carguen los menos posible. Queda mucho por hacer: «Por las tarde toca trabajo de pista. Sobre todo de toma de decisión, que son ejercicios menos agresivos para ir entrando en calor. Luego, obviamente, es momento para el tema táctico», apunta Velasco.

Contra defensa 6-0

Ayer por la tarde la plantilla acudió al Palacio de los Deportes. Después de calentar, los jugadores trabajaron en diferentes ejercicios de ataque sobre defensa 6-0. Sólo en zona central, sin extremos.

También hubo tiempo para cerrar la jornada con un partido en todo el campo. Juego libre para poner en práctica lo trabajado anteriormente. Es la mejor manera de que los nuevos jugadores se acoplen y conozcan cómo responde el resto de compañeros. Eso sí, cada poco tiempo disfrutaban de parones para beber agua. Y es que el calor aprieta.

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