Cuca y sus hijas: jugando como en casa

La histórica del baloncesto riojano Cuca Espinosa disputa la Liga Sénior regional con sus hijas, Alba y María

Alba, Cuca y María posan junto a su equipo antes de un partido. /Juan Marín
Alba, Cuca y María posan junto a su equipo antes de un partido. / Juan Marín
Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

Cuca Espinosa es una histórica del baloncesto riojano. Como jugadora durante muchos años, como entrenadora otros tantos y como fundadora del Jacobeo Rioja. Pero esta temporada es muy especial. Quizás la más emocionante desde que comenzó su pasión por este deporte, que ha traspasado a sus hijas, Alba y María. La primera es la mayor, con 20 años. La pequeña tiene 17.

Aunque las dos jóvenes ya han coincidido como compañeras en otras categorías, esta vez lo hacen en el equipo que compite en Sénior regional del club que ellas también ayudan a llevar. Como entrenadora figura su madre... y también tiene ficha como jugadora del conjunto de Alberite.

Si ya resulta extraordinario jugadores que coincidan con un vástago sobre un terreno de juego, Cuca lo hará con sus dos hijas. En el deporte profesional se recuerdan como casos singulares el de Rivaldo, que volvió a jugar a los 41 años para compartir equipo -el Mogi Mirim- con Rivaldinho. O el del 'rifle' Walter Pandiani, que fichó con el Miramar de su pequeño Nicolás. O el del exazulgrana Eidur Gudjohnsen que, con apenas 16 años, sustituyó a su padre Arnor en un partido de la selección de Islandia.

«Con ella no tenemos ningún problema, discutimos más entre nosotras», reconoce María

Cuca avanza ante una jugadora rival.
Cuca avanza ante una jugadora rival. / Juan Marín

Pero la situación que viven las hermanas Salazar y su madre es particularmente curioso. Aunque no ha resultado inesperado para ellas. Espinosa lo ha tenido «siempre en la cabeza», explica. «Esperaba que el cuerpo me aguantase. Me he preparado mucho para ello y sigo entrenándome más que ninguna, porque nunca me he arrastrado sobre una cancha de baloncesto y no lo iba a hacer ahora», aclara desde el orgullo, la sensatez y la experiencia de sus 47 años. Alba lo corrobora: «Está mejor físicamente que yo». «De hecho, le animamos a que juegue más de lo que lo hace», cuenta la mayor de las hijas.

Lo de jugar juntas lo llevan «muy bien». «Con ella no tenemos ningún problema, discutimos más entre nosotras», reconoce la benjamina del trío. El resto del equipo, formado por jugadoras criadas en el Jacobeo y algunas compañeras con las que han coincidido en otros clubes, «también está encantado».

Los rivales (la competición empezó la pasada semana y antes habían disputado algún partido amistoso) también le han acogido «con respeto y cariño», cuenta Cuca. «Siempre he intentado tener buena relación con jugadoras y entrenadores rivales. Por eso, ahora que soy la más mayor, me tratan así».

La madre no encuentra motivos para que «la enorme satisfacción» de jugar con sus hijas se limite a esta temporada. «Seguiré mientras el cuerpo aguante», concluye Cuca. Sus hijas asienten encantadas.