Miso ahoga a un Clavijo sin energía

Coggins pelea la pelota con Ruffin ante la mirada de Phillip, Quintela y Bieshaar. :: marta moras/el norte
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Coggins pelea la pelota con Ruffin ante la mirada de Phillip, Quintela y Bieshaar. :: marta moras/el norte

Los riojanos compitieron 25 minutos antes de caer con estrépito

V. S.

Logroño. El chocolate es un alimento que aporta energía. Activa el cerebro y vivifica los músculos. Pero ayer, al Robusta Clavijo, cuando ya se había comido media tableta de Trapa (52-55, m. 25), se quedó seco, sin un ápice de fuerza. Hipoglucemia severa. Mareos, dolor de cabeza y derrumbe total en unos últimos quince minutos para olvidar. Dieciséis puntos anotados por 34 recibidos. Imposible ganar, ni tan siquiera mantener la igualdad hasta el final. Adiós al sueño, adiós a la racha y otra semana más como colista. Una pena porque un partido que comenzó con alegría y esperanza acabó con desesperación.

Porque en Palencia, ante más de 2.000 espectadores (cifra que debe hacer pensar), los riojanos fueron de más a menos. Se sostuvieron en Yates y Coggins y, cuando estos no encontraron aro, cayeron estrepitosamente ante un Palencia enrachado de la mano de Alejandro Martínez y de un Miso, brazo ejecutor, pero no el único, que acabó con los sueños del Clavijo en el tramo final con once puntos consecutivos con la única respuesta de una canasta de Adala Moto. Muy poco argumento para frenar a un rival que va lanzado hacia los 'play off', y que ayer no pudo contar por lesión con uno de sus mejores hombres, Urko Otegui.

Y no fue un partido malo, porque los dos primeros cuartos resultaron divertidos y alocados. La defensa se quedó en casa y el Palencia y el Clavijo salieron con un objetivo compartido: romper el aro rival a la máxima velocidad posible. Al principio, el acierto acompañó (a los locales especialmente desde el exterior, con cinco triples), lo que fue contrarrestado por un magnífico juego interior de los riojanos. Así se cerraron los diez primeros minutos con mínima ventaja para los palentinos (29-26).

Hasta por cinco puntos llegó a mandar el Chocolates Trapa en el segundo parcial, pero los riojanos acumularon tres aciertos desde la línea exterior: Bieshaar, Quintela y Coggins para colocar el 35-41. Parecía que los de Jenaro Díaz encontraban un respiro, pero aparecieron Garrido y Miso, también desde fuera, para que al descanso se llegase con un 43-47.

Pintaron mejor las cosas con un triple de Coggins, el mejor ayer, sobre la bocina que puso el 43-50. Pero la ventaja de 7 puntos, después de 10 minutos, se convirtió en una desventaja de 6. Lo que ocurrió para explicar esa trascendental debacle pasa por la superioridad física de Busma, los triples de Miso y la inocencia de los riojanos que regalaron cuatro tiros libres antes de afrontar los últimos diez minutos (63-57). Eso y dos desastrosos minutos iniciales del último parcial permitieron al Chocolates Trapa sumar un parcial de 10-0 y poner el tanteador en un alarmante 69-57. Ya todo pintaba mal, pero después de las individualidades de Grimau, Garrido y Busma faltaba una innecesaria técnica a Jenaro Díaz y la vara de avellano de Miso en el tramo final. Un rejonazo de muerte que dejó a los riojanos sin energía y sin la racha de dos triunfos que tanto ansiaban para abandonar la última plaza.

 

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