Baloncesto

Emparedado en el desastre

Emparedado en el desastre

Un comienzo horrendo y un final a la misma altura del esperpento inicial borra la meritoria remontada del Rioja Vega en tierras gallegas

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

El Rioja Vega quedó emparedado en el desastre en un partido con tres partes muy diferenciadas. En la primera, tiró el partido por la borda en un horrendo arranque. En la segunda, sacó orgullo y mostró su mejor cara para remontar 16 puntos de desventaja hasta ponerse por delante cuando se acercaba el tramo decisivo. En el tercero, le bastó cuatro minutos de esperpento para dejarse avasallar de nuevo y dejar las peores sensaciones en una nueva derrota que borró todo lo ocurrido durante un largo periodo de esfuerzo encomiable.

El partido entre el Marín Ence Peixe Galego y el Rioja Vega parecía que había durado lo que aguanta un hielo sobre el calor de una llama. A los seis minutos de juego, Jenaro Díaz ya había gastado dos tiempos muertos, desesperado por el repaso que estaba recibiendo su equipo ante un rival en el que Vashil Fernández imponía su físico para intimidar a sus adversarios y en el que los exteriores castigaban constantemente los despistes riojanos. El 20-4 que señalaba el marcador cuanto el técnico decidió arriesgar todas sus opciones de parar el partido más adelante para intentar despertar a los suyos se antojaba definitivo, porque la pájara del Rioja Vega era exagerada.

Al menos, la sangría se redujo y la distancia en el marcador no fue más allá. Pese a un primer arreón logroñés, la brecha se mantenía al comienzo del segundo cuarto (27-11, minuto 12). Pero fue entonces cuando el partido dio un giro radical. El Rioja Vega subió líneas, apretó la defensa y aprovechó que esta vez los árbitros prefirieron no abusar del silbato y eligieron permitir el combate físico y dar continuidad al juego.

Los visitantes entonces se reencontraron con su esencia, la que les impulsa a estar fuertes atrás, correr hacia la canasta contraria y pelear los rebotes para buscar segundas opciones ofensivas. Con Noguerol nuevamente a los mandos y un Dziuba especialmente agresivo, la hemorragia quedó cortada y comenzó a cicatrizar a pasos agigantados hasta cerrar la primera mitad a una distancia más que recuperable (33-30).

El partido comenzó de nuevo y el Rioja Vega logró ponerse por delante por primera vez en el minuto 26 (39-40). La separación entre ganar y perder dependía ya de un buen ataque, de una defensa. Si el Marín tomaba el mando, el Rioja Vega se lo quitaba instantes después. El choque no alcanzaba un nivel alto de juego pero mantenía toda la emoción.

El último cuarto seguía la senda marcada por el anterior y el Rioja Vega se ponía 57-59 a falta de 6 minutos y 13 segundos para el final. De repente, todo se fundió en negro durante los siguientes cuatro minutos. Los gallegos lograron en ese tiempo un parcial de 17-0 para tirar por la borda todo el trabajo realizado por los riojanos tras el nefasto comienzo y acabar con un desalentador 76-65 tras un encuentro en el que los riojanos quedaron atrapados en medio de sus errores.

 

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