BALONCESTO. LEB PLATA

El camino hacia la desesperanza

Noguerol fue el más destacado de los jugadores riojanos. / J. HERREROS
Noguerol fue el más destacado de los jugadores riojanos. / J. HERREROS

El Rioja Vega cae ante el Estela en otro partido intermitente y falto de acierto

V. S. LOGROÑO.

El Bodegas Rioja Vega Clavijo tomó ayer la decisión de despeñarse. El objetivo de la temporada, la pelea por el ascenso, parece lejano. Restan cinco encuentros y, tras la derrota ante el Igualatorio Cantabria Estela, más vale pensar en recomponer el equipo que en metas complejas. Porque los de Jenaro Díaz emiten muy malas señales. Su identidad, a pesar del paso del tiempo y los entrenamientos, sigue siendo la misma que al inicio del curso: la intermitencia. Presencia, ausencia. Enchufado, apagado. Lo de casi toda la temporada.

80 RIOJA VEGA

90 I. CANTABRIA

Bodegas Rioja Vega
(20+26+12+22): Saintel (8), Nissen (6), Pablo Pérez (2), José Antonio López (1) y Ty Joran (11) -cinco inicial- Louissaint (10), Lafuente (13), Parrado (3), Dziuba (0) y Noguerol (26).
Igualatorio Cantabria:
Thomas (10), Sutina (8), Norris (32), Nakidjim (15) y Atewe (12) -Peña (0), Palazuelos (8) y Emilio Martínez (5).
Árbitros
Sacristán y Checa. Excluyeron por cinco faltas a Nissen (m. 37) y al visitante Thomas (m. 38).
Incidencias
Unos 300 espectadores en el Palacio de los Deportes.

Así resulta muy difícil ganar, cuando se permite a un rival irse en el marcador por más de diez puntos en repetidas ocasiones. Por mucho que se trabaje para minimizar la diferencia, si luego no hay continuidad, de nada sirve. Así le sucedió a los riojanos en cada uno de los cuatro cuartos. Los triples, 14 en total (es decir, más de la mitad de los 80 puntos de los logroñeses), fueron el pegamento de un equipo sin zona ni intimidación ni defensa. De ahí que Norris, un ex del Clavijo, se fuese del Palacio con 32 puntos en el zurrón o que Atewe y Nakidjim hiciesen lo que quisieron en la pintura riojana.

El Clavijo fue como el ilusionista Houdini, intercalando trucos de apariciones con ejercicios de escapismo. Así resulta casi imposible ganar un partido. Sólo Noguerol mantuvo el equilibrio durante todo el encuentro. Los demás, fueron y vinieron de lo estelar a lo estrellado. Especialmente patéticos resultaron los siete primeros minutos del tercer cuarto, en los que el Clavijo sumó tres puntos (todos por tiros libres), algo difícilmente creíble en el baloncesto profesional.

El Clavijo, sin juego interior, se sostuvo con el único argumento de los triples

Sólo hubo un guion, el que impuso el Estela. Desde el 3-2 tomó las riendas del partido y todo fue un hacer la goma continuo del Rioja Vega. Crear una diferencia (por ejemplo, 9-17, en el minuto 6), minimizarla (15-17) y abrir otra (15-28). Una y otra vez. Del 23-35 al 30-35; del 36-44 al 44-46; del 61-74 al 69-74; del 71-82 al 80-86 y, finalmente, 80-90. Jamás por delante y, cuando se pudo meter presión, llegaron errores groseros. Por ejemplo, tras el 71-75, Nissen cometió a una falta a Palazuelos cuando éste intentaba un triple. En la recta final, a la desesperada, se sucedieron fallos burdos como uno de Saintel bajo el aro o los cometidos por riesgo excesivo, como uno de Ty Jordan, marrando un triple.

Y el Cantabria, con un buen ritmo anotador, se encontró con todas las facilidades para ganar y asentar su posición privilegiada. Con Dziuba ausente (apenas jugó 7 minutos), con Nissen desesperado y Parrado con escasa presencia sobre el parqué, el juego interior de los riojanos resultó inexistente. Lo mejor, la aparición del debutante Louissaint, que anotó dos triples consecutivos para enchufar al equipo en el último cuarto. Y poco más. Otra derrota. Y ya van nueve en un curso desesperante. O el Rioja Vega Clavijo encuentra la consistencia ya o la temporada se va a hacer larga.