Abriendo caminos en la NCAA

Eduardo Gómez del Casal, durante un partido; abajo, aspecto del pabellón de la Universidad de Minot. :: l.r./
Eduardo Gómez del Casal, durante un partido; abajo, aspecto del pabellón de la Universidad de Minot. :: l.r.

El riojano Eduardo Gómez del Casal apura su estancia en la Universidad de Minot donde compagina estudios y baloncesto |«Cuando estaba acabando el colegio vi que formarme en Estados Unidos era la mejor forma de no dejar el deporte», reconoce

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Eduardo Gómez del Casal (Logroño, 1995) continúa viviendo su sueño en Estados Unidos. Desde que hace cinco años decidió mudarse a Norteamérica, el riojano ha crecido paso a paso hasta cumplir uno de sus objetivos de la infancia: jugar en la NCAA. La Universidad de Minot (Dakota del Norte) le ha dado la oportunidad, desde el año pasado, de vivir en la élite de la canasta universitaria. «Estoy cumpliendo un sueño», explica Gómez del Casal. «Cuando estaba acabando el colegio vi que formarme en Estados Unidos era la mejor forma de no dejar el deporte. Me senté con mis padres y tomamos esa decisión. Y está siendo uno de las mejores experiencias de mi vida», incide.

Eso sí, una experiencia de sudor y constancia. «Me levanto a las 6 o a las 7 de la mañana, luego hay entrenamiento, después clases, pesas, otro entrenamiento de equipo, una hora de fisioterapia y, por último, entrenamiento personal. Luego toca estudiar y a dormir», relata. Una vida espartana plagada de visitas al pabellón («está 24 horas abierto, puedes entrenar cuando quieras», dice con admiración) y de reconocimientos académicos. «Si no tienes una media de 5,5 puntos de nota, la NCAA no te deja jugar. Yo tengo un 9,9. Si te lo curras, todo sale bien», añade.

Eduardo está centrando sus estudios en Educación Física y Nutrición y tiene previsto sacarse un máster en el tiempo récord de seis meses. En Estados Unidos, los deportistas universitarios son tratados con un especial cariño: «Te permiten, por ejemplo, asistir a una clase 'on line' desde un aeropuerto o cuando estás de viaje. Nos dan ciertas facilidades porque los profesores entienden lo que hacemos y, es más, creo que son nuestros fans número uno». «Excepto en que no podemos cobrar, nos tratan como a profesionales. Los medios, el ambiente, los partidos... todo es a lo grande», abunda.

Otro baloncesto

El deporte que permitió a Gómez del Casal pasar desde el colegio Las Fuentes al Barstow College y luego hasta Minot le ha obligado a numerosos cambios. Primero, en lo físico: «Cuando llegué a Estados Unidos pesaba 79 kilos y ahora estoy en 102». Después, en lo táctico: «El baloncesto es más rápido, sobre todo en defensa. Los rivales son veloces y muy intensos, lo que hace los partidos divertidos». El riojano, eso sí, matiza la idea generalizada de un baloncesto más individualista: «No es tanto como parece. Tenemos 60 jugadas y en cada posesión todos los jugadores del equipo tocamos el balón».

El logroñés llegó a Estados Unidos con una beca gracias a su gran trabajo como reboteador. En sus años en California y Dakota del Norte no sólo ha mantenido esa característica sino que ha mejorado hasta convertirse, según sus palabras «en un '4' abierto con buena defensa, reboteador y con lanzamiento». Características bien distintas de las de su padre, Roberto. «Él era un tirador nato. Yo soy más reboteador. Mi trabajo se centra más en bregar y defender, pero he conseguido mejorar mi tiro», analiza.

Al finalizar esta campaña, Eduardo Gómez del Casal cerrará su ciclo de cuatro años en el baloncesto universitario y el jugador logroñés desea aprovecharlo. «Me centro en esta temporada. Nunca se sabe lo que va a pasar. Lo que tengo claro es que, cuando acabé el curso, hablaré con mi padre y con mi entrenador para ver qué posibilidades tengo», avanza. «Está claro que me gustaría ser profesional y jugar en casa con las normas FIBA, pero nunca se sabe», incide.

La situación del baloncesto en España no ayuda. «Sé que los salarios son bastante bajos y habrá que analizar todo, pero será cuando acabe la temporada. Gracias al deporte ya he tenido ofertas para trabajar en Canadá tras una convención sobre educación física y 'fitness' en Tailandia a la que me invitó la universidad. Pero lo que quiero es seguir disfrutando de este sueño, trabajando muy duro y, cuando llegue la oportunidad, seguir aprovechándola», resume Gómez del Casal.

 

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