El Valencia Basket se gana un puesto entre los grandes

El Valencia Basket celebra el título de la Eurocup. /
El Valencia Basket celebra el título de la Eurocup.

Los de Perasovic logran su tercer título en la Eurocup y el derecho a participar en la próxima edición de la máxima competición continental

LUISMI CÁMARAMadrid

73 Unics Kazán

Zisis (5), Goudelock (22), Harangody (3), Kurbanov (6), Vougioukas (11) -cinco inicial- McKee (5), Sergeev, Veremeenko (6), Sokolov (7) y Eidson (8).

85 Valencia Basket

Van Rossom (11), Ribas (2), Sato (9), Doellman (26), Dubljevic (4) -cinco inicial- Triguero, Lishchuk (5), Lucic (4), Martínez (14), Lafayette (2), Abia y Aguilar (8).

Árbitros
Luigi Lamonica (Italia), Recep Ankarali (Turquía) y Elias Koromilas (Grecia). Eliminado por faltas el valencianista Lishchuk.
parciales
4-16, 25-39 (descanso); 57-71 y 73-85 (final).
Incidencias
Partido de vuelta de la final de la Eurocup en el Basket Hall de Kazán, ante 7.000 espectadores -unos 130 aficionados valencianos-.

El ambicioso proyecto del Valencia Basket ya tiene su primer título y el premio añadido de la plaza en la próxima Euroliga, una presencia que se ha ganado gracias a ejecutar a rajatabla la Cultura del esfuerzo que lucen los jugadores en la pechera de sus camisetas. Este compromiso con el trabajo y el sacrificio colectivo, combinado con el talento de figuras de la talla de Sato, Rafa Martínez y, sobre todo, de Justin Doellman, debe llevar irremisiblemente al éxito por méritos propios y justicia deportiva.

El equipo con mayúsculas que comanda Perasovic logró su tercera Eurocup, tras las obtenidas en 2003 y 2010, y se convierte en el rey de la segunda competición continental tras derrotar al Unics Kazán en los dos partidos de la final, con una lección inicial en la ida (80-67) y una exhibición soberbia (73-85) antes de levantar la copa al ritmo de los acordes del We are the champions de Queen.

El conjunto ruso tiene calidad, profundidad de banquillo y muchos millones de rublos que permiten que Andrea Trinchieri pueda dirigir a campeones de la Euroliga, como Zisis o Vougioukas, y hombres con un elevado caché, como los estadounidenses Eidson y Goudelock. Una lista de nombres de primer nivel que, sin embargo, sintió impotencia ante un bloque que rebosa espíritu competitivo y afán de superación y que asaltó la hasta ahora inaccesible cancha del Basket Hall de Kazán. Los rusos habían ganado los 24 choques disputados esta campaña en su pista, pero llegaron los taronjas y rompieron la impoluta racha sin compasión.

El Valencia Basket decidió abandonar en La Fonteta la renta de 13 puntos obtenida en la ida y recorrer los más de 4.800 kilómetros que le separaban de la capital de la República de Tartaristán con el convencimiento de que la mejor forma de gestionar su ventaja era precisamente olvidarse de ella. Los pupilos del técnico croata saltaron al campo encendidos, como si necesitaran una remontada histórica para alzarse con la Eurocup, en lugar de pensar en dosificar los esfuerzos y preservar desde la tranquilidad un marcador favorable. Los valencianos no saben jugar al trantrán, por eso dieron la vida en defensa desde el primer segundo y atacaron con ahínco la canasta rival. En el primer cuarto dejaron en unos pírricos cuatro puntos al Unics para marcar territorio, mientras que en el siguiente periodo machacaron a los rusos a base de los triples de Aguilar, Rafa Martínez y Doellman.

El estadounidense merece un capítulo aparte. Es el hombre tranquilo que suma como un pistolero tan silencioso como certero. Aunque aporta en todas las facetas del juego, su valor es que no busca el protagonismo pero siempre aparece en los momentos decisivos. Tras la reanudación, se convirtió en el martillo pilón que disparó la ventaja por encima de los veinte puntos, mientras que Goudelock hacía la guerra por su cuenta en un uno contra todos. Entre el acierto del Capitán América y el individualismo de la Mini-Mamba acabaron por destruir las escasas esperanzas de aquellos que partían como favoritos tras haber batido a los españoles en los dos encuentros de la fase previa.

Doellman fue elegido como el MVP de la final, tras lograr en el duelo decisivo 26 puntos, cinco rebotes y cuatro robos de balón, y sigue aumentando su cotización mientras los grandes del Viejo Continente se rifan su fichaje para la próxima campaña.

De momento, el pívot de Cincinnati se mantiene centrado en un equipo que ya ha logrado dos de los grandes objetivos de esta temporada, que se ha colado en la ACB entre el Barça y el Real Madrid y que sueña con romper la dictadura de los grandes apoyado en esa Cultura del esfuerzo que ya le ha convertido en grande de Europa.