Miguel Ferrer volvió a la competición con sufrimiento

Ferrer cruza la meta, donde esperaban sus hijos y sobrinos. :: S.T./
Ferrer cruza la meta, donde esperaban sus hijos y sobrinos. :: S.T.

El fondista riojano reconoció que si no hubiera corrido en Logroño «no hubiera terminado la prueba»

C.A.M.

Logroño. La Maratón 'Ciudad de Logroño' es una prueba especial para Miguel Ferrer por razones obvias, pero además es una de las carreras es la que más disfruta participando. Sin embargo, ayer no fue así. El fondista riojano pasó un calvario a lo largo de los 42 kilómetros y aunque llegó en segunda posición y su tiempo (2h38.34) está al alcance de pocos, la de ayer no fue precisamente su mejor maratón. «La prueba se me ha hecho muy, muy dura. Ha sido eterna. Vengo de una lesión (más de 7 meses parado) y ya sabía que no estaba en forma. Me falta entrenamiento y he ido sufriendo mucho desde el kilómetro 14», admitía al término de la carrera todavía con visibles gestos de dolor en el rostro.

El logroñés reconocía que ha tenido que luchar contra su cabeza para poder llegar a meta: «El tiempo no es del todo malo, pero reconozco que he tenido que tirar de pundonor o de no sé qué para poder acabar. Tengo muy claro que si esta carrera no se hubiera corrido en Logroño, yo no hubiera llegado a meta. Estoy seguro de que no hubiera acabado, pero se lo debo a la organización. Sé lo que se esfuerzan, lo que cuesta sacar esto adelante, y no podía abandonar. También se lo debía a la ciudad».

Uno de los detalles que más le ha ayudado a llegar a meta ha sido la compañía (entre los kilómetros 21 y 30) de su compañero Brendan Medeiros. «El venía a ayudar a Kike en la primera parte de la carrera porque no estaba para acabar. Así que cuando ha cubierto la media maratón me ha esperado y me ha llevado (literalmente) hasta el kilómetro 30. Ha sido fundamental. Tiraba de mí, me protegía del viento que soplaba en contra y me cogía agua en los avituallamientos. La verdad es que se lo tengo que agradecer. Sin su ayuda, se me hubiera hecho más duro».

Ahora, Ferrer espera «ver las consecuencias. Pasar 3 o 4 días de relax, y luego ver las secuelas que este esfuerzo brutal ha dejado en mi cuerpo, al que he llevado al límite».

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