PARA VIVIR

PARA VIVIR

JONÁS SAINZ CRÍTICA DE TEATRO

Alguien me dijo no hace mucho que el ser humano solo empieza a vivir cuando deja de hacer castillos en el aire. No le creí. No quise hacerlo. Me sigue pareciendo que todo es un sueño absurdo mezcla de momentos nimios y trascendentes escurriéndose entre los dedos por igual. Algún día tendría que pasar a limpio la vida, lo sé, pero el tiempo se me escapa tratando de distinguir entre unos y otros; buscando reconocer en esos instantes fugaces alguno de los sueños de ayer.

Dos hermosos instantes para guardar son 'E.V.A.', de T de Teatre, y 'El tratamiento', de Pablo Remón; uno mirando al pasado para encarar el futuro y otro pensando en lo que ha quedado de nosotros al cabo del tiempo. Del dolor a la emoción en un caso. Y de la renuncia a la persistencia en el otro. Ambos, con la luminosa experiencia del tiempo presente que solo procura el teatro; el teatro honesto y valiente.

Del dolor a la emoción, 'E.V.A.' compone el rompecabezas de cuatro mujeres maduras cargando el peso de unas vidas que siendo jóvenes imaginaron más ligeras. A Clara, Lola, Ágata y Paloma, compañeras de instituto veinticinco años atrás, les cuesta reconocerse entre el poso de la anestesia con que han ido sobrellevando traumas, desengaños y amarguras. Puestas a vaciar armarios para soltar lastre y ordenar el caos, tendrán que enfrentarse a los fantasmas del pasado.

Paloma, que sufrió el acoso de Clara mientras Ágata y Lola miraban para otro lado como las mayorías silenciosas, aprenderá a enfrentarse al dolor para empezar a sentir. Y así empezar a vivir.

La sensibilidad de T de Teatre, con homenaje metateatral incluido a su ejemplar trayectoria de compañía de magníficas actrices, da al sufrimiento del que surge 'E.V.A.' un balsámico sentido de piedad, esperanza en los nuevos comienzos y la necesidad de ofrecer una mirada diferente, una mirada de mujer.

Y desde la renuncia a la persistencia, 'El tratamiento' es también un rompecabezas perfectamente armado con el que Pablo Remón nos anima a seguir soñando pese a los estragos de la realidad. Hay igualmente un homenaje a la creación artística, en este caso a través de Martín, un guionista de cine frustrado al que la industria adultera su idealizada obra maestra: una película sobre la Guerra Civil estilo 'La lengua de las mariposas' que acaba en 'Cowboys contra aliens'.

Hay muchas cosas en 'El tratamiento', quizás incluso demasiadas para terminar concluyendo que hay que dejar atrás la nostalgia de las derrotas. Pero Remón, siempre singular, da lo mejor de su pluma tragicómica para que cinco buenos actores, ya sea interpretando o interrumpiéndose en apartes o para narrar micrófono en mano, jueguen y hagan disfrutar del puzle.

Las dos son obras con música. 'E.V.A.' suena con 'Logical song' de Supertramp: cuando era joven la vida parecía maravillosa, pero luego me enseñaron a ser sensato, lógico, responsable, práctico, clínico, cínico, intelectual... quieres decirme lo que hemos aprendido, por favor dime quién soy yo... Y en 'El tratamiento' suena 'Comfortably numb' de Pink Floyd: dime dónde te duele, yo puedo ayudarte con eso, es solo un pequeño pinchazo, no hay dolor, está remitiendo, cómodamente entumecido, colgado, no puedo explicarlo, no lo entenderías, no es así como soy, el niño ha crecido, el sueño se ha ido...

Y, es curioso, pero podrían intercambiar sus canciones. Podrían incluso compartir aquella de Milanés y ahora a tratar de conquistar con vano afán ese tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer eso que llaman amor para vivir.

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