Viñetas para un poeta de Granada

Portada del cómic 'Vida y muerte de Federico García Lorca'. :: r. c./
Portada del cómic 'Vida y muerte de Federico García Lorca'. :: r. c.

El historiador Ian Gibson y el dibujante Quique Palomo abordan en el cómic la vida de Federico García Lorca

madrid. La muerte le llegó a Federico García Lorca de rodillas, frente a una fosa. La mano asesina empuña una pistola y le apunta al rostro. En ese momento final, acompañan a la víctima Dióscoro Galindo, profesor republicano, y uno de los dos banderilleros anarquistas que sucumbieron al odio aquel día, Francisco Galadí o Joaquín Arcollas, al que prende un guardia de asalto. Los olivos de Alfacar y los matorrales son testigos mudos. En el cielo, la noche oscura lucha contra la luz del amanecer.

Así dibuja el ilustrador Quique Palomo el asesinato del poeta granadino en el cómic 'Vida y muerte de Federico García Lorca' (Ediciones B), en el que colabora con el historiador Ian Gibson, posiblemente el hombre que más sabe de Lorca, para trazar esta nueva biografía en forma de novela gráfica que busca ahondar en los rincones más profundos, y no siempre explorados, del literato.

«El Lorca del cómic es humanísimo, irradia simpatía, es imposible no quererle, sufrir y gozar con él, compartir sus momentos felices y tristes. Quique ha logrado el milagro y le ha puesto cara, su auténtica cara», cuenta Ian Gibson (Dublín, 1939). «La conexión entre las viñetas del cómic y la realidad es algo misterioso, pero quizá sea la ductilidad de los dibujos lo que hace que este tipo de imágenes faciliten una aproximación más íntima al personaje», corrobora Palomo, que dibujó sobre Salvador Allende y la dictadura chilena en 'El golpe. El pueblo 1970-1973'.

«Sigo con la esperanza de que sus restos aparezcan en el parque memorial de Alfacar», dice Gibson

'Vida y muerte de Federico García Lorca' viaja hasta la niñez del poeta en Fuente Vaqueros, donde había nacido en 1898 y donde disfruta de la felicidad infantil, teatralizando las misas a las que tanto le gustaba asistir. Retrata también su primera juventud, brillando en las tertulias locales de poetas, y su salto a Madrid, la ciudad de la Residencia de Estudiantes, aquel lugar de talento donde se reúne con el pintor Salvador Dalí, por el que siente una fuerte atracción y con el que llega a obsesionarse, y con el director de cine Luis Buñuel. Y también sus amores, especialmente el que le unió con Emilio Aladrén. Convertido ya en un autor respetado, Lorca viaja a América para triunfar en La Habana, Buenos Aires y Nueva York. Vuelve a España y es un símbolo del país que aspira a cambiar gracias a la educación y la cultura con la República. Recorre la piel de toro con su compañía teatral, 'La barraca', y saborea el triunfo con 'Yerma' y 'Bodas de sangre', pero en algún momento la esperanza se trunca y su asesinato, representado en esa escena de Alfacar, es también el de la idea de una España moderna.

«Lorca nos sigue fascinando porque fue uno de los creadores más asombrosos paridos por madre española o de cualquier lugar. Un genio multifacético cuya obra emana fraternidad, empatía con los que sufren. Y luego sus metáforas, su raíz telúrica, la raíz del campo andaluz, su asesinato terrible en Granada, su Granada, a manos de los fascistas... Simboliza, como desaparecido que es, a todas las víctimas del franquismo», dice Gibson, que ha centrado su trabajo como historiador en encontrar los restos del poeta, labor en la que mantiene todos sus esfuerzos.

«Sigo con la esperanza de que los restos aparezcan en el parque memorial de Alfacar», se sincera Gibson. «Son ya muchos testimonios acerca del hallazgo de huesos no lejos del famoso olivo cuando vallaban el recinto en 1986, huesos luego vueltos a enterrar en otro rincón del recinto. Pero seguridad no puedo tener. La Junta de Andalucía ha dado luz verde a la nueva búsqueda, pero llevo meses esperando más noticias», agrega el autor de la biografía canónica del personaje, 'Federico García Lorca', entre otras decenas de obras.

«La homosexualidad de Lorca, su compromiso social, su apoyo a la igualdad de la mujer, su lucha por los oprimidos, su ingente producción artística laten por toda la novela gráfica», certifica Palomo, que ha usado un original tono azul para pintar la vida del poeta y que aspira a que la obra llegue a los más jóvenes. Piensa lo mismo Gibson, que cree que el cómic es una nueva puerta de entrada a los curiosidad insaciable que genera Lorca. «Creo que nuestro cómic acercará eficazmente a los jóvenes el genio de Lorca y quizás, a más de uno y una, les entrarán ganas de empezar a conocer la obra».

 

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