HASTA QUE LA VIDA NOS SEPARE

HASTA QUE LA VIDA  NOS SEPARE

Dicen que hay parejas enlazadas por el amor, otras unidas por las urgencias cotidianas y algunas menos que inventan motivos para seguir juntas semana a semana, guionizando sus vidas con una fecha tope dibujada en el horizonte que generalmente suele coincidir con ese momento en el que uno o más hijos abandonan el nido.

Los protagonistas de 'El amor menos pensado' podrían encajar en dos de esos tres supuestos aunque en su caso también les afectan la crisis de la mediana edad y una extinción de la líbido que se ve agravada por la rutina de la soledad compartida. No arrecia el drama porque el debutante Juan Vera no quiere intimidar a su público pero una fina capa de tristeza flota sobre el texto como un pez de hielo que tarda en disolverse aun cuando la historia entra en el juego de la comedia romántica para espectadores y espectadoras maduros. Sin aspirar a la originalidad -que tampoco abunda en su filmografía como productor más allá de títulos como 'Elefante blanco', de Pablo Trapero, o 'Zama', de Lucrecia Martel-, Vera no tarda explotar el carisma que derrochan Mercedes Morán y Ricardo Darín, separándolos porque aunque se siguen queriendo la trama urge que ambos se arrojen a un carrusel de experiencias en las que se alternan sexo y pseudo romanticismo.

En el pasaporte se lee que 'El amor menos pensado' nació en Argentina, una nacionalidad de la que presume exhibiendo una querencia desmedida por la verborrea y la psicología, pero también hay en ella una fuerte atracción por los lugares comunes en los que se revuelcan las comedias francesas más cuadriculadas y conservadoras. Son peros, amén de un metraje excesivo, que no socavan el trabajo de una pareja de actores espléndidos a los que el director se encomienda sabiendo que apuesta sobre seguro.

 

Fotos

Vídeos