Vida sana, piel sana

Vida sana, piel sana

Una piel sana es clave para mejorar la apariencia física y contribuye a recuperar la autoestima y a disfrutar del día a día de las personas La dieta alimentaria y el consumo de alcohol y tabaco influyen de manera determinante en la salud dermatológica

MIGUEL AIZPÚN

logroño. Todos hemos admirado (y, en ocasiones, añorado) el excelente ojo clínico de muchos médicos generalistas del ámbito rural que, sin apenas medios, eran capaces de diagnosticar certeramente enfermedades, incluso complejas, y encaminarlas hasta el especialista adecuado. Es seguro que en tales aciertos influía notablemente su empatía y conocimiento de los hábitos de vida, debilidades y fortalezas de sus pacientes, lo que propiciaba una visión global, muy beneficiosa para dar con el tratamiento adecuado.

La especialización ha supuesto un gran avance médico que no puede discutirse. Pero un buen especialista (en este caso, el dermatólogo) no debe perder nunca de vista los beneficios que reporta ganarse la confianza del enfermo, sobre todo de cara a la efectividad en el cumplimiento de las prescripciones.

11Mantener una alimentación sana y equilibrada, vigilando el sobrepeso.
22Beba agua, es necesaria para la vida, el alcohol consúmalo con moderación y evite el tabaco.
33Evitar el exceso de sal y azúcar.
44Haga ejercicio físico adecuado a su edad, estado de salud y aficiones.
55El sueño es esencial para la salud y la longevidad.
66Ejercite constantemente la mente con el estudio, la lectura, sus aficiones, etc
, y relaciónese con la gente.
77Evite el estrés, protéjase del sol y vigile sus lunares,
88Vigile su salud con controles periódicos, confiando en su médico de familia.
99Sea positivo, tenga sentido del humor, la risa es el mejor tratamiento.

En este contexto, las investigaciones dermatológicas muestran un creciente interés por la influencia de factores alimentarios sobre determinadas patologías, como el acné, el cáncer cutáneo, la urticaria o la psoriasis. Se trata de un reto apasionante, al que todavía le queda un largo camino por recorrer y que se suma a los estudios sobre los posibles impactos negativos de algunos hábitos bastante extendidos en la sociedad actual, como el consumo de alcohol y tabaco.

Los hábitos de vida inciden en dolencias como el acné, el cáncer cutáneo, la urticaria o la psoriasis

Hoy vuelven a ponerse de moda aforismos como «Somos lo que comemos» o el latino «Mens sana in corpore sano», lo que demuestra que la sabiduría acumulada por la experiencia resiste magníficamente el paso de los años y hasta de los siglos. Conviene tenerlo presente a la hora de la relación con los pacientes y también de las prescripciones y los tratamientos.

Y como dermatólogo le recuerdo que una piel sana es fundamental para mejorar la apariencia física, tan importante en esta sociedad que prima tanto a la imagen. También contribuye a mejorar la autoestima, fundamental para disfrutar del capital más importante, que es la vida. Dice la sabiduría ancestral que más vale prevenir que curar. Una verdad que no debiéramos olvidar nunca a la hora de cuidar de nuestra piel.

 

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