La vida de millones de españoles

El músico Luis Pastor, ayer tarde en el Café Bretón de Logroño. :: Díaz uriel/
El músico Luis Pastor, ayer tarde en el Café Bretón de Logroño. :: Díaz uriel

El músico presenta sus memorias en verso '¿Qué fue de los cantautores?', un reflejo de la vida de toda una generación El cantautor Luis Pastor clausura el festival de narrativas 'Cuéntalo' con un recital

DIEGO MARÍN A.

logroño. Confiesa Luis Pastor en sus memorias en verso que la pregunta «¿Qué fue de los cantautores?» le «toca los bemoles» y, curiosamente, o precisamente por esa razón, así ha titulado su libro, publicado y presentado el año pasado, el 20 de noviembre, en Vallecas. Ayer, el cantautor extremeño clausuró el festival de narrativas 'Cuéntalo' que ha organizado el Ayuntamiento de Logroño con un recital poético y musical en el Café Bretón. Y que un festival de narrativas finalice con un cantautor dice mucho del programa. Y del propio músico. Luis Pastor ha escrito su biografía en octosílabos, un género poco conocido pero no nuevo el de la narrativa en verso, anteriormente ya lo ejercieron Fonollosa en 'Poetas en la noche', Jaime Baily en 'Aquí no hay poesía' y Jorge Volpi en 'Oscuro bosque oscuro' (incluso, recientemente, el diseñador Adolfo Domínguez en 'Juan Griego'), por citar algunos ejemplos aleatorios; y siempre enterrado por la falsa prosa poética disfrazada de verso libre.

El Café Bretón de Logroño recuperó en la tarde de ayer su ambiente literario con este acto en el que el público se mostró respetuoso y entregado al protagonista. Pastor arrancó con una canción, 'Borra de mí esa tristeza', interpretada con ukelele y cantada paseándose entre el público, por el pasillo de las mesas sobre las que se servían cafés, cervezas e infusiones. Acto seguido, el cantautor recitó de un tirón 120 estrofas de seis versos sin apenas el apoyo del libro, de memoria, todo un alarde, toda una verdad. «Vengo cantando en el tiempo/desde que tengo memoria,/igual triste que contento/a lo largo de la historia», así empezó. Y sólo llegó hasta los 14 años. Después, reflexionó.

«Los que hicimos bandera de la lucha contra la dictadura, por la libertad y la democracia, fuimos la punta de lanza del sentimiento y el deseo de generaciones de jóvenes, daba igual el oficio que tuviésemos, que dimos años, o por lo menos horas, desde nuestra generosidad, desde el altruismo, la solidaridad, para el bien colectivo, y fuimos capaces de cambiar nuestra propia vida, chavales trabajadores, emigrantes con nuestros padres la mayoría de nosotros, fuimos capaces de acceder a la cultura sin haber tenido estudios y fuimos capaces de cambiarnos a nosotros, a nuestros familiares y la propia realidad de nuestros barrios, desde donde generamos un motor, una fuerza. Estas memorias ponen en valor todo eso, que posiblemente lo hemos olvidado, quiénes somos, de dónde venimos y lo que habíamos conseguido», expuso Luis Pastor.

«Estas memorias ponen en valor quiénes somos, de dónde venimos y lo que habíamos conseguido»

Entre el público se pudo ver, por una parte, en primera fila, a la actriz riojana Susana Hornos, viuda de Federico Luppi, y a ambos se refirió Luis Pastor durante sus canciones; y por otra, a Concha Andreu, quizá haciendo tiempo mientras se desarrollaban las elecciones primarias en el PSOE de Logroño. El cantautor estuvo acompañado a los coros de su pareja, Lourdes Guerra, y durante su actuación, también con la guitarra, interpretó composiciones propias, adaptaciones de poemas de José Saramago, 'Evoé' de Pablo Guerrero y 'Gaviota a volar' evocando a Cesaria Evora, atreviéndose, y con buen resultado, con el idioma portugués, así como, también, anecdóticamente, con el catalán en otra de las canciones. 'A capela', tamborileando con los taburetes, Pastor interpretó 'Mariposa de noviembre', y a petición de un espectador, 'Mar de lágrimas'. Hubo fados y hasta un chotis porque, afirmó Luis Pastor, «el fado, el tango y la copla tienen la misma raíz».

Pero lo importante de Luis Pastor es que con sus canciones cuenta una historia, la de este país. «Cuando leo estas memorias siento que no son mías, que son de millones de españoles de esa generación, años arriba, años abajo, en la que daba igual ser andaluz, extremeño, manchego o riojano, éramos todos pobres, campesinos la mayoría», declaró. Y entre esa confesión expuesta en verso se cuelan tragicomedias como las de los abusos («el menor, ningún derecho, menos que el trabajador») y el del equivocado descubrimiento del sexo por medio de una prostituta que a sus amigos y a él les espetó, tal y como cuenta en el libro de sus memorias: «¡Vamos, niños, que es para hoy!/No tengo toda la noche./El sexo así se aprendía,/nadie te enseñaba a amar».

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