¿NECESITA CUATRO INFORMATIVOS?

MIKEL LABASTIDA

Hace tiempo que los informativos de Cuatro han caído en la insignificancia absoluta, pese al enorme esfuerzo y al buen hacer del equipo que los comanda. No es nada extraño teniendo en cuenta que la propia cadena atraviesa una racha pésima: ningún programa sobresale en su parrilla y sus audiencias no dejan de bajar. Tampoco es que Mediaset pareciese demasiado interesado en potenciar ese valor del canal. Lejos de pelear por ese terreno prácticamente se lo ha cedido a su rival, La Sexta, dejando escapar a profesionales como Hilario Pino, Jesús Cintora o Marta Fernández y retirando espacios que funcionaban como 'Las mañanas'. Con ese panorama, los bloques informativos de la emisora se habían convertido en verdaderas islas, en rara avis dentro de una cadena que apuesta únicamente por el entretenimiento. No es tan sorprendente, por tanto, que finalmente el grupo empresarial haya decidido prescindir de este tipo de formatos. No renuncia a la actualidad, porque abrirá un magacín de tarde en el que se repasarán toda clase de temas del día, pero sí deja de lado estos programas tal y como los conocemos, a la imagen y semejanza (con matices) de los Telediarios de toda la vida.

Es una mala nueva para los trabajadores (a los que se les ha prometido ubicación en el canal), pero cabe cuestionarse si realmente Cuatro precisa de informativos. Mi respuesta es que no. Lo que realmente necesita es un rumbo, una identidad propia, saber qué quiere ser. Y tal vez el hecho de deshacerse de la parrilla tradicional que se articula alrededor de los noticieros cada día resulta una buena oportunidad para reinventarse, para plantear una cadena diferente al resto de las generalistas, para reivindicarse como alternativa. No sería ni mucho menos la primera emisora que no cuenta con noticias al mediodía y la noche. Telecinco, sin ir más lejos, empezó así. Otras renuncian al cine o a los eventos deportivos, por ejemplo. Lo importante es que sus directivos sepan a lo que quieren dedicar el canal, el lugar que aspiran ocupar. Porque ahora no está en ninguna parte, ha desaparecido del mapa y eso sí que es un gran drama.