Del narco gallego al diamante africano

Ramón Campos, guionista y productor de televisión, acaba de publicar 'El orfebre'. :: /EFE
Ramón Campos, guionista y productor de televisión, acaba de publicar 'El orfebre'. :: / EFE

Ramón Campos, creador de series como 'Fariña', 'Velvet' y 'Gran Hotel', publica su primera novela, 'El orfebre'

J. A. GUERRERO

Ramón Campos (Noia, 44 años) es uno de los productores y guionistas más reconocidos de la televisión por haber creado series de éxito como 'Fariña', 'Velvet' o 'Gran Hotel', pero nunca se había metido a novelista hasta que un día entró a curiosear en una librería de viejo y cayó en sus manos un pequeño volumen con tapas de cuero del siglo XIX. Era un manual de diamantista y quedó fascinado por el detalle con que aquel viejo librito explicaba cómo tallar una piedra preciosa sin dañar la veta o cómo distinguir un diamante verdadero de uno falso. Como si fuera una gema, empezó a pulir la idea de escribir sobre este mundo y así, robando horas al sueño de los últimos cuatro años y a muchos días de vacaciones junto a su mujer y sus dos hijas mellizas de ocho años, surgió 'El orfebre' (Planeta), que lo tiene todo (épica, amor, exotismo, intrigas, valores...) para convertirse en uno de esos 'best sellers' que acaban en la gran pantalla.

La novela cuenta las aventuras de Bernat, un joven orfebre de la Barcelona de finales del siglo XIX que dispone de cien días para encontrar el diamante más grande del mundo, una suerte de pasaporte para conseguir el amor de una mujer, un amor verdadero. Barcelona, Ámsterdam y Ciudad del Cabo son algunos de los escenarios de 'El orfebre'.

Campos no dudó en viajar hasta Kimberley, una ciudad de África del Sur donde hace siglo y medio se halló una de las mayores minas de diamantes, la conocida como 'The Big Hole' (El Gran Hoyo), donde transcurre parte de la novela. «Necesitaba entender cómo toda una montaña se podía convertir en un agujero de 240 metros de profundidad», cuenta el escritor, que se trajo de allí un cargamento de libros para documentarse sobre cómo se vivió la fiebre de los diamantes en aquellas lejanas tierras del extremo austral de África colonizadas por los bóers.

'El orfebre' es también un homenaje al legado que dejan los padres. Por eso a lo largo de sus 334 páginas (que se leen de un tirón) están muy presentes las enseñanzas que un viejo joyero artesano con taller cerca de la catedral de Barcelona transmite a su hijo, el protagonista de la historia. No se trata solo de instruirle en el delicado manejo de las piedras sino de un magisterio de vida que el joven aventurero tendrá siempre presente en su epopeya en busca del mayor diamante del mundo. «Cuando empecé a escribir la novela, mi padre acababa de fallecer. Por eso he querido hablar de lo que aprendemos de nuestros padres, sobre todo a nivel humano. Mi padre me enseñó a ser buena persona, a hacer felices a los demás, y es lo que intento enseñar a mis hijas. Si haces feliz a la gente, te devolverá felicidad».

Se nota que el libro está escrito por un creador de series de televisión porque su narración respira un aire muy audiovisual. De hecho, si la novela funciona entre los lectores, su autor estaría encantado de convertirla en una película de alto presupuesto (no es barato recrear los escenarios de 'El orfebre') en la que, puestos a pedir, el malvado marqués de Terrassa, un cruel negrero que también persigue el 'pedrusco' que quiere Bernat, podría ser interpretado por el actor Eduard Fernández.

«Sería un marqués maravilloso, un marqués que realmente metiera miedo», dice consciente de que, para que eso suceda, aún queda un largo camino. Campos confiesa que le gustan las gemas, pero no las colecciona («soy coleccionista de fotografía») y que se ha rascado el bolsillo por algún diamante que ha regalado a su mujer. - Dice en el libro que cada persona está destinada a una gema, aunque no lo sepa. Ya que estamos de resaca electoral, ¿qué clase de gema es Pedro Sánchez?- Jajajaja, ahí no me meto, que me van a quedar piedras muy cotidianas, más cantos rodados que piedras preciosas, jajajaja. - Entonces por los demás ni le pregunto... - No, no, mejor no me preguntes. Estoy bastante decepcionado con los políticos de este país. De algunos estoy más cerca, pero han conseguido desilusionar a la gente. El voto en España no es un voto a favor. Votamos por miedo no por ilusión. Una pena.