50 MINUTOS

MIKEL LABASTIDA

Hubo un tiempo lejano en que las series en España duraban lo que tenían que durar y no lo que la cadena exigía. En ese tiempo -lejano, del siglo pasado, vamos- había títulos patrios de una hora, de 50 minutos e incluso de 30 minutos. Ahí tenemos 'Anillos de oro' o 'Pepa y Pepe', por citar dos ejemplos célebres. La propia trama era la que determinaba el metraje de los episodios. Más tarde llegaron las cadenas privadas y cortaron por lo sano: decidieron que no que todas las series debían ocupar 70 minutos para así rellenar todo el 'prime-time', evitar que los espectadores huyesen y ahorrar costes. De este modo daba igual si estábamos ante una comedia o un drama, un thriller o una de aventuras, cualquier producción se ajustaba a rodar episodios larguísimos.

Esta imposición ha arruinado no pocos títulos. Un ejemplo evidente es 'La que se avecina', que sería una de las mejores comedias de todos los tiempos si sus capítulos se ciñesen a 30 minutos. No necesitaría estirar las historias, meter rellenos que no aportan nada y ganaría agilidad. 'El Ministerio del Tiempo' también resultaría redonda si no tuviese que seguir esa exigencia, de hecho, ha sido una reclamación que Olivares ha hecho constantemente. Producciones como 'Vis a vis' o 'La casa de papel' han ganado puntos cuando han acabado en otras manos y les han pasado la tijera. Ahora Antena 3 ha decidido que las series de su catálogo constarán de entregas de 50 minutos, que es el estándar que se aplica en las industrias de todo el mundo. Es una buena noticia, que sobre todo agradecerán aquellas historias que estaban obligadas a extenderse sin sentido, lo cual iba en su propio detrimento.

En Estados Unidos o Reino Unido hay excepciones a los metrajes de 50 minutos. 'Juego de tronos' o 'Black Mirror' se han saltado esa regla de vez en cuando. Y 'Sherlock', por ejemplo, rueda episodios de hora y media. La cuestión es que lo han hecho cuando la trama lo ha necesitado y no cuando un directivo lo ha ordenado porque sí. El paso de Antena 3 es una buena medida que, sin duda, beneficiará a los creadores. Ahora solo falta que las series no se emitan a las once de la noche. Paso a paso.

 

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