SE LLAMAN SERIES

MIKEL LABASTIDA

Se llaman series. Están ahí desde el pleistoceno televisivo. Son herederas de los seriales radiofónicos. Se caracterizan, entre otras muchas cosas, por ofrecerse a los espectadores a través de entregas. Estados Unidos fue pionero en este tipo de formatos. Los expertos señalan 'I love Lucy' como primera ficción televisiva de éxito. Se emitió en CBS a principios de los cincuenta. Obtuvo un notable seguimiento durante las cuatro temporadas en que se programó. Fraccionada en capítulos o episodios. Así se llama a cada una de las acciones parciales de una obra. No hace falta buscarles otro nombre, ni 'seriecitas', ni 'minipelículas', ni 'cositas'. Eso ya está inventado.

Después de 'I love Lucy' vinieron 'Bonanza', 'Los intocables' o 'Rawhide', por citar algunas de esa época. O 'Alfred Hitchcock presenta'. Sí, Hitchcock. Al gran Hitchcock le sedujo la tele. Y, no contento con estar tras las cámaras, presentaba cada episodio. Nunca tuvo vergüenza por hacer televisión. Vergüenza hay que tener por otras cosas, pero no por ver o trabajar en series.

Con las series hay de todo, como en botica. Las hay malas, regulares, buenas y muy buenas. Ha pasado siempre, aunque ahora se hable más de ellas. Pero antes de 'Los Soprano' o 'The Wire' ya hubo títulos estupendos como 'Canción triste de Hill Street', 'MASH', 'Yo Claudio' o 'Raíces'. O 'Historias para no dormir' o 'La huella del crimen', por tirar por lo patrio. O 'Twin Peaks', pero esta ya se nombra a menudo. La dirigió David Lynch, sin complejos. Y volvió a la tele hace poco, para retomar su serie. Ni para hacer 'minipelículas' ni 'películas de diez horas'. Para hacer una serie, ni más ni menos.

Las series son series. Ni son el nuevo cine, ni la nueva literatura, ni las nuevas patatas. Son lo que son. Hay personas que las vemos desde hace un montón de tiempo. No tenemos problemas en que ahora os hayáis apuntado algunos más. Bienvenidos seáis. Pero no vengáis a darnos lecciones. También hay profesionales que trabajan en ellas desde tiempo atrás. Estarán encantados de recibir savia nueva. Pero quien venga que lo haga para aportar, no a cambiar el nombre a nada ni a camuflar. Son series. Y a mucha honra.

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