Los indómitos Guerrero toman Madrid

Los Guerrero, con el patriarca Abraham en primer término, interpretado por José Coronado. :: movistar/
Los Guerrero, con el patriarca Abraham en primer término, interpretado por José Coronado. :: movistar

Movistar estrena hoy 'Gigantes', la serie de Enrique Urbizu que cuenta la vida de una despiadada familia de narcos de El Rastro

JULIÁN ALÍA

Los hermanos Guerrero son los reyes del negocio de la cocaína en 'Gigantes', una serie original de Movistar de seis capítulos de 50 minutos de duración cada uno y disponible bajo demanda a partir de hoy. Su director, Enrique Urbizu ('La caja 507', 'No habrá paz para los malvados'...), explica que 'Gigantes' se titula así «porque los Guerrero creen que son imbatibles y se comportan como tal, como unos jodidos suicidas». La serie, que fue presentada en el Festival de San Sebastián, trata la vida de Daniel, Tomás y Clemente, los hijos de Abraham, interpretado por un José Coronado ya casi adicto a los papeles de narcotraficante (da vida al narco gallego Nemo Bandeira en 'Vivir sin permiso', Telecinco), que han heredado el control total de la entrada a Europa de lo que en otra ficción se llamaría fariña. «Se cree que puede con el mundo. De hecho, puede con su mundo, con el imperio que se ha montado. Logró erigirlo y convertirse en el puto amo del barrio», comenta Coronado sobre su personaje.

Isak Férriz (Daniel), Daniel Grao (Tomás) y Carlos Librado (Clemente) dan vida a los tres hermanos, criados a la sombra de un padre cruel. 'Gigantes' comienza con la salida de la cárcel, tras 9 años a la sombra, de Daniel, el mayor. Ese es el punto de partida de una trama que conlleva una guerra fratricida por el poder, donde no importan los medios ni los límites morales. Paralelamente se adentra en la historia de la familia, que posee una prestigiosa tienda de muebles en El Rastro madrileño, pero explota bajo cuerda otros negocios ilegales. Los Guerrero conviven con los clanes y familias gitanas, los polígonos abandonados, las mansiones millonarias, y el mundo del arte y las subastas. Abraham es el patriarca y el encargado de sacar adelante él solo a sus tres hijos tras la pérdida de su mujer. «Es la devastación moral hecha persona, un Mefistófeles moderno. Un tipo tremendamente estricto y austero, pero también de principios y de palabra», según el propio Coronado, para quien la serie es «una película de seis horas».

«En esta serie todos somos unos hijos de la gran puta», dice Férriz, quien se mete en la piel del primogénito, el que se ocupa de que la gente pague sus deudas, y el brazo armado de la familia. Heredero natural del imperio familiar e incapaz de querer a nadie salvo a su hermano Clemente, ve cómo Tomás, el mediano, ha cogido las riendas del negocio durante su ausencia.

Contraponiéndose a su hermano mayor, Tomás es frío y calculador, un tipo muy inteligente y ambicioso. El más sofisticado de los hermanos, amante del arte, y esposo y padre que quiere una vida y una posición social mejores para su mujer Sol y su hija Carmen. Para su actor, Daniel Grao, el título se debe a «la gran sombra que ha proyectado su padre y a la que se supone que tienen que llegar». «Es una losa que te reconcome y te puede hundir en una depresión o llevar a una violencia que en realidad no es contra el otro, sino como un fantasma, eso es lo gigante», explica.

Clemente es el menor y el más sensible de los tres. Carece de la ambición del resto, quiere ser boxeador, y aspira a llevar una vida normal junto a su novia, Lorena, aunque su familia es una trampa de la que le es imposible escapar.

 

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