Cien voces sin rostro

Misterio. El secreto ha rodeado todas las audiciones, hasta el punto de que la cadena no ha querido poner rostro a los elegidos. :: R. C./
Misterio. El secreto ha rodeado todas las audiciones, hasta el punto de que la cadena no ha querido poner rostro a los elegidos. :: R. C.

Serán los elegidos para las audiciones a ciegas entre las 250 personas que han participado en los 'castings' finales de la sexta entrega de 'La Voz'. Antena 3 protege con celo su identidad

JULIÁN ALÍA

Sólo cien personas recibirán una llamada estos días que les confirme su presencia en las audiciones a ciegas de la sexta entrega de 'La Voz', la primera que va a tener lugar en Antena 3. La semana anterior, 250 aspirantes participaron en los 'castings' finales en un hotel madrileño. Elegidos entre más de 20.000, récord absoluto del programa, podían verse paseando por la recepción, preparando su actuación. Generalmente, acompañados de familiares y con la pertinente pegatina en el pecho.

Antes de comparecer ante el jurado, tuvieron la oportunidad de calentar con un 'vocal couch' para no atacar en frío sus melodías. Llegado el turno, accedían a una pequeña habitación donde aguardaban Susana Pérez, la productora ejecutiva, y Jorge Villaescusa, el productor musical, junto al pianista, los cámaras y otros miembros del equipo. También algunos periodistas, aunque provistos de antifaz para guardar la esencia del formato. Para el jurado, los concursantes solo tienen nombre, edad y ocupación profesional. Ningún dato más les importa, ni la historia que hay detrás de cada uno de ellos, porque podría desvirtuar la competición por ganar un espaldarazo televisivo a sus aspiraciones artísticas.

Tras el breve saludo de presentación, una pequeña prueba para adecuar los niveles de sonido antes de la evaluación definitiva de los candidatos. Algo que provocó la confusión de alguno de los participantes, que por el «vale, ya está», entendían que había finalizado su andadura. Dos canciones por aspirante, ni siquiera enteras, es el tiempo que tenían para convencer a los examinadores de sus méritos. En total, apenas seis o siete minutos por cabeza, incluido un . Con un entretiempo para, si lo deseaban, beber agua, sobre todo entre aquellos que aparecieron con alguna leve enfermedad.

Con edades y estilos muy dispares, y algunas caras conocidas, o bien porque ya habían intentado acceder en otra edición, o porque habían participado en el formato 'kids', cuyo proceso de selección para la nueva temporada también está en marcha.

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Tras las dos actuaciones, los jueces agradecían la presencia y comenzaban a deliberar en su cabeza, conscientes del reto que les espera también a ellos. Desde las diez de la mañana hasta pasadas las siete de la tarde, escuchando a representantes de distintos géneros, abarcando desde Stevie Wonder a José Luis Perales, porque en España «sigue habiendo mucho arte», según la propia Susana Pérez. La productora ejecutiva también comenta que «en esta fase ya no es tan importante el nivel», y que el artista «no siempre está encima de un escenario, puede ser el peluquero o el camarero que ves todos los días. Puede estar en cualquier rincón». Además, declara que hay «mucha variedad y personalidad propia en los concursantes», algo muy importante para que «se desarrollen como artistas»: «Si hay corazón, hay más posibilidad de que se giren los 'coaches'». Pese a ello, reconoce que, como cada año, lo han afrontado «con miedo», porque «no solo tienen que cantar bien, sino que también les tiene que apetecer la experiencia de la tele».

Con la única presencia confirmada de Paulina Rubio hasta el momento, el 'talent' está a punto de comenzar sus audiciones a ciegas con los cien finalistas, a lo que se suma también las llegadas de la versión de niños ('La Voz Kids'), y el estreno de una versión para gente mayor ('La Voz Senior').

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