Los casamenteros de la tele

«Aconsejamos a los participantes que se dejen sorprender, que no vengan con expectativas muy altas», dicen responsables del programa. /  CUATRO
«Aconsejamos a los participantes que se dejen sorprender, que no vengan con expectativas muy altas», dicen responsables del programa. / CUATRO

El equipo de 'casting' de 'First Dates' ha emparejado a 3.000 solteros en los dos años que lleva el programa en emisión. «El problema es que la mayoría quiere personas que no existen»

MIGUEL ÁNGEL ALFONSO

Lo quiero rubio, con trabajo estable, piso, que mida 1,90 y que sea deportista». Muchos de los solteros que acuden a 'First Dates', el formato de citas a ciegas de Cuatro (lunes a sábado, a partir de las 21.30 horas), rellenan el cuestionario de acceso al programa como si fuera la carta a los Reyes Magos. Una situación con la que tienen que lidiar diariamente las ocho personas que trabajan en su equipo de 'casting', los auténticos cupidos de la televisión, que emparejan a los candidatos antes de sentarlos en la misma mesa delante de las cámaras. Pese a las peticiones poco realistas con las que se encuentran y que los príncipes y princesas azules no abundan, en los dos años que el 'reality' lleva en emisión (los cumplió el lunes pasado) han juntado a más de 3.000 parejas, de las que han salido nueve peticiones de mano, una boda, tres bebés... Y algún que otro desencuentro amoroso.

«A la hora de emparejar a dos personas hay mucho de intuición. Es como cuando en la vida real quieres juntar a dos amigos que son afines; lo notas por un conjunto de muchas cosas, y aquí pasa igual. Por supuesto, tenemos unos límites. Por ejemplo, si alguien te dice que no le gustan nada los calvos, sabemos que apostar a la contra va a ser un fracaso de antemano. El problema es que la mayoría piden a personas que no existen, así que nos fijamos en lo verdaderamente importante, como las aficiones. No vamos a sentar a la mesa a un deportista con una persona que se pasa el día en el sofá. O el tema de la distancia; en muchos casos, les echa para atrás vivir en ciudades alejadas, algo que no nos importaba mucho al principio de la emisión», explica a este periódico Amparo Feria, una de las responsables del 'matchmaking', como ellos mismos denominan en el argot a este proceso de emparejamiento.

Para participar en 'First Dates' hay que tener más de 18 años y rellenar el mencionado cuestionario en la página web del programa. Si el interesado consigue despertar la atención del equipo de 'casting', es posible que le pidan un vídeo a través de WhatsApp. Luego buscan a una persona que pueda ser afín entre el resto de candidatos. En el caso de los mayores de 70 años, que los hay, resulta más complicado. A veces, los miembros del programa deben salir a buscarlas en residencias o mediante anuncios.

Suman ya nueve peticiones de mano, una boda, tres bebés...

Una hora y media de cita

«Lo más importante es querer tener pareja. En la mayoría de las ocasiones, si una cita fracasa es porque uno de los dos en realidad no quería emparejarse. Hay mucha gente que está de vuelta de todo, pero eso forma también parte del éxito de 'First Dates'. Lo que descartamos desde el principio es a personas que muestran actitudes machistas o comportamientos que no nos gustan. Por supuesto, también si tienen antecedentes penales, como en cualquier otro 'reality'», añade su compañera Vanesa Ferreiro.

El momento cumbre llega cuando Carlos Sobera abre la puerta del restaurante a la pareja. La cita dura una hora y media y quizá el que se había mostrado gallito en el cuestionario ya no lo sea tanto, por los nervios. «En ese momento, lo importante es la conversación, aunque el físico también puntúa. Yo les diría a las personas que se quieran presentar que se dejen sorprender, que no vengan con expectativas muy altas», avanza Amparo Feria.

- ¿Y cuando todo falla?

- Nos da mucha pena. Si juntamos a dos personas es por algo.

 

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