DOS BUENAS SERIES INGLESAS

MIKEL LABASTIDA

Los británicos no dejan de darnos buenas noticias en lo que a series se refiere. Si hay una industria suficientemente consolidada y referente esa es la inglesa, que no se amilana ante la potencia estadounidense y sigue pariendo títulos sobresalientes. Uno de los más destacados en los últimos años ha sido 'Black Mirror'. Es una producción de Channel 4, por mucho que más tarde Netflix se hiciese con sus derechos.

En las últimas semanas se ha hablado mucho de dos ficciones que llegan de aquellos lares, 'Bodyguard' y 'A very english scandal'. Un 'thriller' y una sátira política, que dan cuenta de que no hay género que se le resista a esa industria. Ambas están ya en la lista de lo mejor estrenado a lo largo de este año en todo el mundo. Y no será porque se estrene poco.

La miniserie 'A very english scandal', de tres capítulos, está basada en un suceso real, en la carrera de Jeremy Thorpe, el hombre que sacó de la nada al Partido Liberal inglés, y tuvo serias opciones de ocupar el puesto de Primer Ministro. Sin embargo, todas estas pretensiones se tambaleaban ante la posibilidad de que se descubriese la relación que había mantenido con otro hombre. Su temor era tan grande que incluso planeó matar a su amante, lo que le llevó a protagonizar lo que la prensa británica tildó como 'el juicio del siglo'. Hugh Grant y Ben Whishaw están estupendos en esta ficción dominada por ese fino humor inglés.

También hay una intención política en 'Bodyguard', que narra cómo un policía es encargado de la seguridad de una ministra cuya ideología no comparte. La ficción nace en unos tiempos en que el miedo domina la sociedad, ante la creciente amenaza de los atentados, y el auge de la ultraderecha en Occidente es una realidad. Y todo ello está reflejado en este 'thriller', en el que el ritmo nunca decae y uno jamás termina de adivinar qué va a ocurrir entre el veterano de guerra que actúa como guardaespaldas y la política que está en el punto de mira por su polémica visión acerca de la inmigración y del terrorismo islámico. La BBC está detrás de ambas series. Qué envidia de televisión pública.

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