«Tener bailarines, compañías y arte no corresponde a un privado sino a un país»

El bailarín y coreógrafo Víctor Ullate. / Elvira Megías

El Ballet de Víctor Ullate repasa sus 30 años de trayectoria en el espectáculo que hoy y mañana presenta en el Teatro Bretón (20 horas)

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

La Compañía de Víctor Ullate celebra su treinta aniversario repasando sus momentos cumbre; recopilando 18 fragmentos de coreografías tan emblemáticas como 'Seguiriya', 'Tras el espejo', 'Samsara', 'Coppélia', 'Wonderland', 'Carmen' o 'Arrayan D'Araxa'. Con el espectáculo '30 años de danza' y con Lucía Lacarra como artista invitada, este Ballet nos visita hoy y mañana con sendas funciones en el Teatro Bretón de Logroño, a las 20.00 horas.

-¿De quién ha corrido a cargo, y con qué criterio, la selección de los fragmentos que configuran '30 años de danza'?

-Ha sido Eduardo Lao (director artístico hasta agosto pasado, cuando pasó el testigo a Lucía Lacarra) quien ha elegido esos momentos tan importantes durante los maravillosos treinta años de la compañía, siempre con el problema de la financiación... pero que han merecido la pena.

«Creo que el tiempo no ha hecho mella en nuestras coreografías, aunque eso debe decirlo el público»

«A mis bailarines les he aportado, sobre todo, amor y respeto a la danza»

-Parece una selección marcada por momentos especiales en lo personal, y ya no solo en lo artístico. De hecho, ahí está 'Samsara' o 'Wonderland'.

-Sí. 'Samsara' es un ballet que yo hice en momentos muy críticos de mi vida, estaba muy dudoso, entre la vida y la muerte tras dos ataques al corazón, y la verdad es que fue algo maravilloso porque me salió del alma. Y 'Wonderland' es un homenaje a mi hermana, que era un ángel, y que desgraciadamente ha tenido que estar en centros psiquiátricos. Un buen día decidí hacer un homenaje no solo a mi hermana sino a todos los enfermos psíquicos, que son personas muy entrañables y que por momentos vuelven a la vida y en otros están en su mundo, por eso lo llamé Wonderland. Es un ballet que llega al fondo del corazón.

-¿Cómo se hilvanan los distintos fragmentos de este espectáculo?

-El hilo conductor es un bailarín (Cristian Oliveri) que Eduardo Lao sintió como si fuese él y yo a la vez, un personaje que condujo a la compañía a ser lo que es y a estar donde está, y sobre todo a hacer felices a muchísimos espectadores.

-Las coreografías de este espectáculo son tanto suyas (la mayoría) como de Eduardo Lao. ¿Cómo han envejecido a lo largo de los años?

-Yo creo que están muy jóvenes, de todos modos eso lo tiene que decir el público. Creo que son coreografías muy actuales, que en su día eran muy avanzadas y, cuando las ves, parece que estuvieran hechas ahora. El tiempo no les ha hecho mella.

-¿Se siente más orgulloso de sus coreografías o de sus pupilos, de gente como María Giménez, Tamara Rojo, Igor Yebra, Ángel Corella, Joaquín de Luz, Lucía Lacarra...?

-Son cosas distintas. Me hace muy feliz haber hecho posible el sueño de tanta gente, de tantos niños que han conseguido llegar a lo más alto en esta profesión. Pero también me siento muy bien de haber hecho coreografías, de dejar un legado y hacer que la gente se sienta feliz cuando baila y ve bailar. Todo se complementa y tiene una misma finalidad: hacer feliz al ser humano.

-Además de este repertorio de danza que nos traen a Logroño, ¿qué otras cosas resumen los 30 años de la compañía?

-Resumen toda una trayectoria. Aquí estamos después de treinta años, en un país donde la danza no es el plato fuerte de las artes. Haber conseguido estar este tiempo es un logro y un triunfo, y no cualquier compañía privada puede decirlo. Es verdad que hemos estado ayudados por al Comunidad de Madrid, a la cual agradezco enormemente, pero sí es cierto que a partir de la crisis esto fue disminuyendo hasta un 60% y, aunque se ha ido incrementando poco a poco, no es suficiente. Un país tiene que tener compañías, bailarines, arte, y eso no le corresponde a una persona privada, sino a un país.

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-¿No se ha mejorado nada tras los peores momentos de la crisis?

-Si echas un vistazo al país y cómo está políticamente, te lo dice todo.

-¿Con qué compositores ha coreografiado y danzado más a gusto Víctor Ullate?

-Pedro Navarrete es un amigo y me encanta su música (hizo los arreglos de 'Carmen'). Luis Delgado, Philip Glass... Todo compositor que he elegido es porque me ha entusiasmado su trabajo. Creo que Falla, con el 'Amor brujo', fue un punto fuerte y un clásico que me encanta es Chopin porque es alma pura.

-¿Qué impronta ha dejado Víctor Ullate en los bailarines que han pasado por sus manos?

-Sobre todo les he aportado amor y respeto a la danza, disciplina, rigor..., esas cosas han sido factores muy importantes. La danza empieza por la respiración, no por el movimiento. En la vida, si quieres destacar en algo tienes que ser diferente y para eso tienes que sacar la personalidad de cada artista, no encasillarlo en lo que tú quieras, sino dejarle una cierta libertad de expresión, de seducir. Una buena base es importante, pero el estilo que yo tengo a la hora de coreografiar también ha sido importante. Les he aportado ese movimiento y libertad en cuanto a expresión y muchas cosas que también tengo que agradecer a mis maestros y, sobre todo, a ese genio que fue Maurice Bejart y que tanto ha aportado a la danza.

 

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