La sede del Consejo Regulador de DOCa Rioja «afronta el reto de accesibilidad»

Edificio del Consejo Regulador./Juan Marín
Edificio del Consejo Regulador. / Juan Marín

Hoy se ha realizado la tercera y última visita guiada dentro del Mes de la Arquitectura, una iniciativa organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR)

LA RIOJA

El director general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja (DOCa), José Luis Lapuente, ha afirmado que la sede de este organismo ha logrado «afrontar el reto de accesibilidad» para llegar desde La Rioja, País Vasco y Navarra, según recoge Efe en una nota.

Lapuente y el arquitecto encargado del proyecto de transformación de este edificio, Antonio Balagué, han visitado las instalaciones de la sede de esta entidad, ubicada desde 1998 en los terrenos de una antigua fábrica textil en el polígono de Cascajos de Logroño.

Esta ha sido la tercera y última visita guiada dentro del Mes de la Arquitectura, una iniciativa organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR), que pretende acercar a la ciudadanía la aportación de la arquitectura a la sociedad.

3.000 metros cuadrados

El edificio que alberga la sede del Consejo Regular de la DOCa Rioja, que suma una superficie total de 3.000 metros cuadrados, se ha consolidado como punto de interés para sus bodegas y viticultores inscritos, ha precisado Lapuente.

Ha explicado que se eligió este emplazamiento, en un barrio de nueva construcción a las afueras de la capital riojana, para aprovechar correctamente la ubicación de Logroño, «en el límite de las tres comunidades» que componen la Denominación de Origen Calificada Rioja.

Así, ha destacado que mudar la sede desde el centro de la ciudad también ha permitido una combinar una «evolución a futuro» con unas instalaciones más amplias y más funcionales y, al mismo tiempo, «atractivas para visitar y con una sensación de identidad, que hace que los operadores sientan el edificio como suyo».

Respecto a esa funcionalidad, ha indicado que las disposición de las oficinas, con cada planta de 300 metros cuadrados dividida en dos áreas, permite compaginar visitas «mientras se desarrolla el trabajo habitual».

Así, los visitantes pueden contemplar la colección artística permanente de autores riojanos y también participar en acciones promocionales, actos públicos y recepción de bodegas y viticultores.

«La propia vejez del edificio, la estética y estado actuales y que tenga el interés de ser visitado demuestra que la reorientación diseñada por el arquitecto fue la acertada», ha considerado Lapuente.

Por su parte, Balagué ha detallado que se «potenció al máximo la propia estructura que ya se tenía del edificio», construido originalmente en 1974, «con una cierta proporción y personalidad para que las construcciones de alrededor no se lo comieran» en una manzana de en torno a 200 metros cuadrados.

Interior del edificio

Respecto a su interior, ha concretado que se aprovecharon las crujías, el espacio arquitectónico comprendido entre dos muros de carga de 7 metros de ancho y 30 metros de largo, «para integrar las necesidades que precisaba el Consejo Regulador de la DOCa«.

Ha especificado que se realizaron cambios estructurales del edificio que se realizó en el recibidor del edificio, con una estancia «más pública y más abierta», y en la fachada, que «fue reinterpretada para hacerla más propia al edificio».

Por último, ha incidido en que la entrada de la fachada se realizaron dos aperturas a ambos lados, «para dale más importancia y que recibirse más luz», aunque se aprovechó la malla del edificio original, «pero transformándola y retocando los puntos que interesaban».