«El rumbo del Museo virará»

María Eugenia Santos González reconoce su debilidad por la sala dedicada a la Edad Media./JUAN MARÍN
María Eugenia Santos González reconoce su debilidad por la sala dedicada a la Edad Media. / JUAN MARÍN

Han pasado sólo tres meses desde que tomó las riendas de Museo de La Rioja y ya tiene clara su prioridad: acercarlo al público y a la sociedad

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Licenciada en Historia, en la modalidad de Patrimonio-Histórico, María Eugenia Santos González afronta desde principios de octubre un nuevo reto profesional desde La Rioja, donde se acaba de estrenar como residente y como directora de su museo. Planificación es la palabra que más sale por su boca antes de apuntarnos los nuevos proyectos que ya perfila para el Museo de La Rioja.

-¿Qué impresión le produjo su primera visita al Museo de La Rioja?

-Lejos del típico museo romántico almacén de objetos, me dio la impresión de ser un museo en un edificio histórico, pero rehabilitado y con una museología del siglo XXI, y eso me gustó.

«Sería interesante establecer líneas de patrocinio y mecenazgo, y la digitalización de colecciones»

-¿Por qué precisamente La Rioja y su Museo en este momento de su trayectoria profesional?

-Soy conservadora del cuerpo del Estado. He tenido una trayectoria en varios museos estatales y éste era otro reto de un museo estatal pero de gestión autonómica. Además, aquí hay colecciones muy diversas en escultura, pintura, material etnológico, y esa riqueza me atrae. Surgió la oportunidad, me pareció un reto importante y personalmente me cuadraba, así que me lancé a la aventura.

-Después de tres meses al frente de este museo, ¿ha decidido su nuevo rumbo o éste virará poco?

-Sí virará, sobre todo en la línea de acercar el museo al público. En mi corta estancia en La Rioja he detectado que hay mucha gente que no sabe que el Museo de La Rioja se encuentra en el centro de Logroño, en un palacio de mediados del siglo XVIII fantástico, recientemente renovado y con otro edificio anexo de nueva planta. La intención es darlo a conocer, que los riojanos sepan que tenemos muchísimas ventajas, como la entrada gratuita, y que somos un espacio abierto a todos. Y en ese sentido hay que plantear iniciativas que puedan acercarlo al público.

-¿Qué tipo de iniciativas?

-Nuevos itinerarios para la maravillosa colección permanente, actividades con obras invitadas, conferencias, talleres no sólo para los escolares sino para el público infantil, familiar o adulto... Tenemos que intentar acercarnos al público general y también fidelizar la visita metiéndonos en los touroperadores para que el turista que viene a Logroño visite el museo. Y todo eso requiere de planificación, de un estudio de público previo y muy meticuloso para luego diseñar estrategias. Entre éstas cabría colaborar en proyectos de ámbito autonómico y también nacional. Por ejemplo, tenemos muy cerca la Escuela de Patrimonio de Nájera y podemos atraer a ese público de un perfil más avanzado. O al de la Universidad a través de investigadores o estudiantes que se acercan a nuestras colecciones para hacer trabajos. Todos esos lazos hay que fomentarlos y perpetuarlos.

-¿A qué achaca ese distanciamiento entre el Museo de La Rioja y el público riojano?

-Aquí quizá teníamos un museo maravilloso recién reabierto, pero faltaban herramientas para que funcionara a todos los niveles: de conocimiento, de mantenimiento y conservación. Creo que la planificación es básica para conseguir resultados en el ámbito social y cultural, en este caso para equilibrar conservación y mantenimiento (tanto de infraestructuras como de colecciones) con el discurso de cara al público, y este equilibrio debe ser sostenible y productivo para todos.

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-El museo almacena casi más de lo que expone. ¿De qué manera saldrá a la luz este patrimonio?

-Hay muchas obras muy interesantes para exponer, pero antes hay que someterlas a tratamientos de intervención, estabilización y restauración, y luego enriquecer o rotar colecciones. En ese sentido, las exposiciones temporales están muy bien para contextualizar la exposición permanente del museo y enriquecerla con muestras temáticas de piezas que no se suelen utilizar, para incentivar los depósitos y los préstamos, para obras invitadas...

-¿Está satisfecha con la puesta en escena del Museo de La Rioja?

-Es una museografía que llevó mucho tiempo y cierta controversia, pero se ve que es fruto de una reflexión profunda y en ese sentido estoy contenta. Hay cosas mejorables porque como conservadora busco la perfección en la estabilidad de los materiales, condiciones climatológicas, etc. pero en general es una museografía muy pensada y meditada.

-Entre sus proyectos también figura incorporar el patio trasero del edificio al espacio museístico.

-Sí, a medio plazo vamos a acometer el acondicionamiento de ese patio, lo que permitirá utilizarlo para talleres, actividades... un espacio abierto que nos resolvería muchísimo.

-¿Más proyectos puntuales?

-Yo tengo muchas ideas. Creo que sería muy interesante engancharnos al tema de digitalización de colecciones, que a nivel nacional ya está normalizado por el Ministerio de Cultura, y que de ahí podamos ir a Hispana y Europeana (directorios digitales) para que nuestras colecciones sean accesibles virtualmente. Otra cosa interesante sería establecer líneas de patrocinio y mecenazgo. Todos los museos públicos se pueden ayudar de la presencia de una fundación o de una asociación de amigos que colabore activamente, y desde el punto de vista de la financiación también es un apoyo inestimable.

-Juan José Rencoret expone 'Berlín' hasta el 25 de febrero. ¿Qué política se plantea para las exposiciones temporales del museo?

-También tiene que ser fruto de una planificación previa. Estamos abiertos a dar a conocer la obra de artistas riojanos contemporáneos, pero también a otro tipo de iniciativas. Puede haber exposiciones para poner en valor piezas en reserva o de artistas nacionales que aporten algo nuevo al contexto riojano. En el arte contemporáneo creo que es importante la mediación cultural, es decir, explicar la obra del artista, y por eso en 'Berlín' vamos a hacer visitas comentadas por Rencoret, talleres de caligrafía china, etc. La próxima temporal será en colaboración con la ESDIR para no olvidar otra disciplina, las artes decorativas y diseño. Se verán muebles fáciles de fabricar con materiales naturales, una exposición muy inclusiva porque cualquiera va a poder tocar las piezas y hacer uso de ellas. Llegar a todo tipo de públicos y con capacidades diferentes me interesa mucho.

-El enrarecimiento del clima laboral durante la última etapa de la anterior directora trascendió las puertas del Palacio de Espartero. ¿Ya se ha normalizado?

-Yo creo que sí, creo que fue objeto de una etapa muy crispada. No he conocido esa situación y lo que puedo decir es que aquí trabaja personal muy diferente y esa heterogeneidad laboral tienen que crear un clima positivo. Mi experiencia en estos tres meses es que todo el mundo (unas 16 personas) trabaja con mucho aplomo y cuidado en lo suyo, se preocupa mucho. Creo que ha venido bien el cambio y la gente está respondiendo perfectamente y es muy profesional.

-¿Qué obra o sección del Museo es su debilidad?

-Aún tengo mucho por conocer y estudiar, pero diría que la sala de la Edad Media, con las esculturas de las vírgenes románicas y góticas, y las tablas de San Millán. El siglo XIX reúne muchas piezas entográficas, y esa parte también me parece muy atractiva.

-A lo largo del 2017 pasaron por el Museo 30.004 visitantes. ¿Le parece poco, mucho, mejorable?

-Me parece mejorable, y si no quisiera mejorarlo tampoco tendría mucho sentido mi cometido aquí. Ahora contamos con cifras pero no con estudios, que es lo que me interesa. Tenemos que conocer a nuestro público y eso es producto de una investigación sistemática en el tiempo.

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