ROBOTS

CARLOS SANTAMARÍA - ANECDOTARIO

Cada Navidad algunos juguetes se ponen de moda, pequeños tesoros de plástico por los que la gente entra apresurada en las jugueterías, se seca el sudor de la frente y con ojos febriles pregunta: "¿Queda alguno?". Esta desesperación navideña ha disminuido un poco con la irrupción del comercio online, pero sigue sucediendo: pasó con las muñecas Monster High, con los accesorios de Frozen, los perros de la Patrulla Canina, las pistolas Nerf, las Bratz o los Furbys. ¿Quién pone el nombre a estas cosas? ¿Un adicto del Scrabble? Nadie lo sabe.

Como la vida adulta no es más que un espejo en el que se refleja la infancia, también los mayores sucumbimos, y año tras año caemos hipnotizados por las luces de colores de algún nuevo ingenio tecnológico, que son nuestros juguetes. Después del teléfono móvil, la tablet, el libro electrónico o el reloj inteligente, este es el año del robot. La inteligencia artificial va conquistando parcelas de nuestras vidas como ese amigo que te pide dormir en el sofá de tu casa sólo por un par de noches y a los seis meses se ha convertido en el tesorero de la comunidad de vecinos. No nos hemos dado cuenta, pero tenemos en casa un robot de cocina, le preguntamos a Siri la cartelera del cine y un ovni de las alfombras, un R2D2 plano y redondo nos va limpiando las pelusas del suelo. Ver trabajar a esos discos inteligentes, tan silenciosos y abnegados, es como contemplar la escena de 'Aprendiz de brujo' en la que Mikey Mouse hechiza a una escoba para que vaya barriendo ella sola las estancias del castillo; a veces la vida parece Disney, es magia, aunque la nuestra haya que cargarla a la corriente eléctrica.

Este año las grandes marcas buscan colocarnos sus 'asistentes'. Google y Amazon han desarrollado los suyos, una suerte de altavoces con los que se puede conversar e interactuar. Han llegado los robots y están agotándose en los comercios. Ya lo expliqué aquí; la palabra procede del checo 'robota', donde significa 'esclavo'. Estaría bien saber si el esclavo es el cacharro que va en la caja o el tipo de carne y hueso que sale con ella de la tienda de informática.

 

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