Los retratos narrativos del renacentista Lorenzo Lotto

'Retrato de un matrimonio', óleo de Lorenzo Lotti expuesto en el Prado. :: museo del prado/
'Retrato de un matrimonio', óleo de Lorenzo Lotti expuesto en el Prado. :: museo del prado

Una exposición en El Prado reúne óleos y dibujos de un artista que, rechazado por la nobleza, pintó a la burguesía y a los pobres

DOMÉNICO CHIAPPE MADRID.

Tanto en su estilo como en su forma de vida, el renacentista Lorenzo Lotto (Venecia, 1480-Loreto, 1557) fue el anverso de su contemporáneo Tiziano, artista de reyes y papas, al que, sin embargo, quiso imitar en un periodo de su vida. Pero desistió pronto, rechazado por la nobleza. Negada la gloria del artista cortesano, deprimido por el fracaso, autodesterrado de su Venecia natal, donde era un pintor más destinado a la nulidad, Lotto buscó otra clientela alejado del centro de poder. «Conoce los vaivenes de la fama y desarrolló una gran sensibilidad hacia los pobres y desarraigados», afirma Miguel Falomir, comisario de la exposición 'Lorenzo Lotto. Retratos' en el Museo del Prado. «Es la otra cara del Renacimiento».

El arte de Lotto permaneció en el olvido hasta que el experto y marchante Bernard Berenson le rescatara a finales del XIX y le pusiera en el ojo del mercado. Lotto tenía mérito para asentarse en el lugar que ahora ocupa. Sus retratos innovan, dentro de la pintura italiana, quizás inspirado por los flamencos.

«Es uno de los primeros retratistas modernos», sostiene Falomir. «Trabajó tipologías desconocidas en la pintura italiana. Retrató parejas y eligió un formato apaisado que, con el mayor espacio, convierte el retrato en una narración, gracias a los detalles que incluye». Una historia en dos tiempos o capítulos. Uno, el de la figura humana, el rostro fielmente pintado con sus detalles, y, dos, la 'cubierta', «una especie de tapa para los cuadros, donde se muestra el lado intelectual. Se conservan muy pocas».

La exposición que acoge El Prado reúne 38 pinturas y diez dibujos, la mayoría retratos realizados durante 50 años de trayectoria. «Muestra la evolución del artista pero también la de la pintura italiana en la primera mitad de siglo XVI», opina Falomir.

«Hay modas y momentos. Quizás el más fecundo de Lotto fuera su etapa en Bérgamo. Él es ejemplo de la democratización del retrato, hasta el siglo XV reservado para la nobleza, cuando la burguesía quería tener los suyos, y buscaba también nuevas formas de retrato. Atendió las demandas de una clientela sofisticada».

Fracaso y destierro

En Bérgamo, Lotto trabajó 12 años y en 1525 se sintió preparado para triunfar en Venecia. Allí retrató al tesorero del convento dominico Santi Giovanni e Paolo, así como a otras personalidades de la orden, y recibió el encargo de pintar un óleo para el altar, 'San Antonio de Florencia repartiendo limosnas', una pieza que muestra ese acercamiento a los 'pobres vergonzantes', entre quienes se incluye, según la tesis de Falomir.

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