Retales de historia de la danza regional

Algunas de las 'fofuchas' con traje regional de 'Chofo'. :: /Miguel Herreros
Algunas de las 'fofuchas' con traje regional de 'Chofo'. :: / Miguel Herreros

Javier Santamaría 'Chofo' recopiló cerca de 80 trajes de danzadores de los distintos pueblos de La Rioja

Pilar Hidalgo
PILAR HIDALGOLogroño

Su pasión por las danzas regionales erigió a Javier Santamaría de Diego (conocido popularmente como 'Chofo') en una referencia indiscutible del folclore de La Rioja.

Santamaría falleció el pasado julio y, medio año después, la Casa de la Danza ha acogido una exposición que bajo el título 'Vistiendo el pasado' ha mostrado parte del legado textil que este icono de la danza tradicional en nuestra región recopiló durante décadas.

La muestra concluyó ayer, después de abrir sus puertas el 12 de diciembre. Durante un mes, riojanos y visitantes han podido conocer esta parte del patrimonio de La Rioja que Santamaría se afanó en rescatar de las garras del olvido durante sus viajes y actuaciones por los distintos pueblos riojanos.

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'Chofo' comenzó danzando siendo muy pequeño en el Grupo de Danzas de Logroño, junto a su hermano. Desde esos tempranos años arraigó un amor por el folclore popular que lo aupó como el mejor cachiberrio (o maestro de danzas) que se ha visto por esta tierra. Memorables fueron sus actuaciones como 'borracho' en la contradanza de Briones. «Era increíble porque ya de por sí tenía muy buen humor y un carácter muy bueno, lo que plasmaba a la hora de bailar», reseña su amiga, mano derecha, compañera de danzas y directora del área de Filología en el IER, Ana Rosa Terroba.

Tras más de un cuarto de siglo en el Grupo de Danzas de Logroño, otra figura del folclore de esta región, Nieves Sáinz de Aja, fundadora y directora de la citada agrupación de la capital riojana, decidió que varios componentes de este colectivo recorrieran los barrios de la ciudad para impartir clases de danza regional con el apoyo del Ayuntamiento y de la Comunidad.

A 'Chofo' le tocó enseñar las coreografías propias de esta tierra en primer término en Varea y, posteriormente, en el colegio Madre de Dios. Terroba, que estuvo a su vera en esta etapa, recuerda que «como esto cada vez iba a más, el grupo aumentaba de gente y cada vez parecía que había más ganas de continuar bailando, en determinada ocasión y animados por él, nos juntamos unos cuantos y se creó la Asociación-Grupo de Danzas Aires de La Rioja».

El director artístico de la misma no pudo ser otro que Javier Santamaría. Corría por aquel entonces los primeros años de los 90.

Reproducción fiel

Pero su pasión por el folclore popular riojano trascendía de salir a las plazas de los pueblos o de impartir clases. Ya al frente de Aires de La Rioja, 'Chofo' se afanó en reunir algunas de las indumentarias más características de los danzadores riojanos. Durante sus visitas a las diversas localidades se fijaba en los trajes de cada sitio y luego los reproducía fielmente, pero con materiales nuevos. «Había una persona del grupo que se los dibujaba y los pintaba, y yo le buscaba la descripción correspondiente a ese traje», señala Terroba, quien apunta además que esa labor se completó a su vez con la edición de libros y hasta la creación de una colección de fofuchas vestidas con esta indumentaria.

'Chofo' se encargó de la confección de cerca de 80 modelos; entre los que sobresalen joyas como un traje del cachiberrio de Gallinero de Cameros (con más de 500 botones), el de coletores de Calahorra o el de zurramaquero de Larriba (con un cruzado de cencerros y cuernos). Los dos últimos se vestían en el Carnaval.

La directora del área de Filología del IER y amiga personal de 'Chofo' explica que «el traje de danzador que bailaba en los pueblos casi siempre era igual». «Solían llevar pantalones (antiguamente oscuros, y ahora blancos y con camisas blancas), un cruzado de cintas al pecho, cintas en las mangas y como mucho unos mantones adornando», abunda. No obstante, subraya que «algunos modelos más sofisticados cuentan con enagüillas, como en la zona de Albelda, Nieva, San Asensio y San Vicente».

Como en otros muchos ámbitos, la incorporación de la mujer a la danza resultó posterior. «Como históricamente no había danzado, hubo que buscarle una ropa basada en la indumentaria tradicional», expone Terroba. «Ésta se sacó de fotografías antiguas sobre todo de serranas de la zona de Ortigosa, Villoslada y Torrecilla; esto es, de zonas en las que había bastante industria textil», indica. La exposición sobre el inmenso legado que reunió 'Chofo' ha pretendido ser un homenaje a su figura y una llamada de atención a las instituciones para que velen por el «esfuerzo» de ciertas personas por rescatar del olvido nuestras tradiciones.