«Las reformas educativas sin consenso no tienen futuro»

Andreas Schleicher, ayer en Madrid, donde acudió para presentar su libro 'Primera clase'. :: alberto ferreras/
Andreas Schleicher, ayer en Madrid, donde acudió para presentar su libro 'Primera clase'. :: alberto ferreras

«Hay que abandonar la enseñanza memorística. No debemos desarrollar robots de segunda clase sino humanos de primera clase» Andreas Schleicher Director de Educación de la OCDE

ALFONSO TORICES MADRID.

Andreas Schleicher (Hamburgo, 1964) es director de Educación de la OCDE y el padre de las evaluaciones PISA, las pruebas que cada tres años centran el debate educativo mundial al testar y comparar el grado de eficiencia de los sistemas de los principales países. Este experto aleman ha reunido dos décadas de investigación en el libro 'Primera clase' (Fundación Santillana), sus fórmulas para construir una escuela de éxito para el siglo XXI.

-¿Qué características debe tener un sistema educativo de éxito?

-En primer lugar, se trata del valor que le damos a la educación. Saber que invertir en el futuro es lo más importante que hacemos en el presente. En segundo lugar, diseñar un sistema estructural para el siglo XXI que prepare a los estudiantes para su propio futuro, no para nuestro pasado. También requiere hacer la enseñanza atractiva desde el punto de vista económico e intelectual para los profesores, garantizar una carrera profesional interesante para atraer a los mejores.

-¿Qué es lo más urgente a desterrar de la escuela tradicional?

-Hay que hacer que los profesores tengan más oportunidades de colaborar con otros profesores, de comprobar cómo imparten otros las clases. España paga bien a sus maestros, pero no ha conseguido hacer que la docencia sea uno de los puestos profesionales más atractivos. Pasan demasiado tiempo dando clase y tienen poco tiempo para hacer otras cosas importantes.

-¿Los mejores profesores deben estar en colegios donde abundan alumnos con más dificultades?

-Sin duda. Los buenos sistemas educativos hacen atractivo para los profesores trabajar en entornos difíciles. Si uno viene de un entorno desfavorecido solo tiene una oportunidad en la vida para salir de ahí, y esa es el colegio. Es muy importante alinear la experiencia de los profesores con las dificultades de las aulas.

-¿Cómo se prepara a los niños para profesiones que no existen?

-Los alumnos, en España, ahora son muy buenos en reproducir lo que saben. El sistema es bueno a la hora de transmitir el conocimiento. Pero los alumnos españoles no son buenos a la hora de cuestionar lo que está establecido, de aplicar sus conocimientos a situaciones nuevas. En Matemáticas, por ejemplo, el éxito no tiene mucho que ver con saber fórmulas y ecuaciones. El éxito es pensar como un matemático, es conocer sus fundamentos conceptuales. Lo mismo ocurre con la Historia, que no debe ser lugares y fechas sino entender la narrativa de la sociedad y como se desarrolla. Hay que cambiar la forma de enseñar las disciplinas. Dar menos materias, pero en mayor profundidad. Eso es el futuro. El currículo español es muy amplio, pero muy superficial.

-¿Qué es más importante hoy, transmitir conocimientos o desarrollar habilidades sociales?

-Ambas cosas. Hay que aprender a pensar como un científico. Pero las habilidades sociales son cada vez más importantes. Nuestra capacidad de conectar, competir, colaborar. Lo que es fácil de enseñar y se puede contestar en un test, eso ya se puede digitalizar, es antiguo. La inteligencia artificial nos impulsa a pensar mucho más en qué significa ser humano. Las capacidades para crear empatía, el juicio ético, la creatividad, el diseño. Esas son las cualidades humanas que nos diferencian de los ordenadores. No deberíamos desarrollar robots de segunda clase en la educación sino humanos de primera clase.

-Entonces, ¿hay que terminar con la enseñanza memorística?

-Sí. La reprodución del contenido de las asignaturas no va a ayudar a los estudiantes a solucionar los problemas del mañana.

-¿Las reformas educativas sin consenso tienen algún futuro?

-No lo creo. No se trata solo de un consenso político. Si el profesorado no está implicado en el diseño de la reforma no van a estar contentos con su puesta en marcha. Se trata de que la reforma educativa no sea política, que sea un proceso de la sociedad. Esa es la respuesta para el éxito. Una reforma educativa lleva mucho más tiempo que un ciclo electoral. Para realmente conseguir el cambio debemos lograr que todo el mundo participe.

-¿Qué tiene la enseñanza en Castilla y León para triunfar en PISA?

-Hay muchos colegios en España que tienen buenos resultados en todas las autonomías. Hay buenas experiencias educativas, pero lo que es más difícil de ver son buenas prácticas fuera del colegio y en el sistema. El mayor desafío es que otras regiones aprendan de las buenas prácticas de Castilla y León. Los profesores, los colegios y las autonomías trabajan de forma muy aislada. Tienen pocas oportunidades para aprender de las experiencias exitosas. En España no faltan ejemplos de éxito en los colegios, lo que falta es un sistema que permita compartirlos y aprender los unos de los otros.

 

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