UN RECITAL CONTUNDENTE

EDUARDO AÍSA

Gran ambiente de fiesta lírica lucía el Bretón logroñés el pasado 27, con una espléndida entrada. Había ganas de ver a nuestro tenor Miguel Olano y de hincarle el diente a un programa tan exigente para ambos cantantes. La primera sorpresa fue la presencia de un eficaz narrador que nos introducía cada bloque de tres obras con amenos comentarios explicativos de la trama o momento dramático que iba a ser cantado. ¡Bravo por Carles García!

El primer bloque, el menos conocido, estaba dedicado a Il Trittico, tres óperas cortas representativas de los tres géneros teatrales, tragedia, drama y comedia, con un guiño a la Divina Comedia de Dante, estrenadas en el Metropolitan de Nueva York en diciembre de 1918, hace justo cien años. Abría Olano con la sombría aria 'Hai ben ragione' de Il Tabarro que pone a prueba todos los registros del tenor desde el grave al agudo, superados con autoridad. La Cerboncini comenzó con la popular 'O mio babbino caro' que, por su tipo de voz, sonó más dramática de lo acostumbrado. Completaba el bloque el pianista Rinaldo Zhok con una preciosa interpretación del 'Intermezzo' de Suor Angelica.

Hecha la presentación, los otros tres bloques estaban dedicados a las obras más populares de Puccini, Butterfly, Bohème, Tosca y Manon Lescaut, donde ambos cantantes mostraron su afinidad con este repertorio. Miguel Olano superó la muy lírica arieta 'Addio fiorito asil' cantada en clave belcantista, lució más en la temible 'Ah Manon mi tradisce' y por supuesto deslumbró en el 'Adiós a la vida' de Tosca. Irene Cerboncini se enfrentó con éxito a la durísima aria final de Butterfly, brilló sobremanera en 'Sola, perduta, abbandonata' y cantó un 'Vissi d'arte' de antología.

Fueron un poco avaros en dúos pues sólo cantaron el breve final del primer acto de La Bohème 'O soave fanciulla' y el gran dúo del primer acto de Tosca donde estuvieron en su salsa, luciendo unas voces grandes en el centro, con buen apoyo en los graves y agudos firmes y refulgentes. Compensaron esa escasez con dos propinas en dueto, pero, ¡oh sorpresa!, no era ni el dúo de Madama Butterfly o de Manon Lescaut, sino las canciones 'Granada' y 'Amapola' a dos voces, que hicieron las delicias del público.

Fue un brillante concierto con dos hermosas voces grandes, heroicas y poderosas, así como un pianista excelente como solista y acompañando sutilmente a los cantantes. En este repertorio hay que dosificar las voces, así que nos quedamos con hambre de más canto. ¡Tendrán que volver!

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