Reaparece en España la fiebre Crimea-Congo con un muerto en Ávila

Una mano sostiene una garrapata común. :: r. c./
Una mano sostiene una garrapata común. :: r. c.

Un centenar de personas está bajo vigilancia para evitar la expansión de esta enfermedad hemorrágica, endémica en Oriente Medio y Asia

DANIEL ROLDÁN MADRID.

Unas cien personas están bajo vigilancia médica tras fallecer el pasado miércoles un hombre de 74 años en Ávila por culpa de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo (FHCC), una enfermedad que se transmite a través de la picadura de la garrapata. Es la segunda víctima mortal en España desde 2016 a causa de esta fiebre, que es endémica en zonas de Oriente Medio, Asia Central, África y algunos países europeos, sobre todo los balcánicos, y muy poco frecuente en el oeste de Europa. En el caso del fallecido en la ciudad castellana, este hombre había participado en una cacería el 24 de julio en Helechosa de los Montes (Badajoz). Durante esta actividad cinegética, el propio paciente se percató de que había sido picado por una garrapata. Días después comenzó a sentirse mal y fue ingresado en el Complejo Asistencial de Ávila. Allí se estableció el protocolo de actuación ante este tipo de enfermedades infecciosas, donde el paciente permanece aislado para evitar el contagio a través de sus fluidos. Es una forma de actuación similar al ébola.

El centro abulense envió muestras del paciente al Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, que confirmó que se trataba de la Crimea-Congo, una enfermedad que no tiene cura y a la que solo se puede tratar de forma paliativa. Desde la confirmación, los Servicios de Epidemiología de la Junta de Castilla y León mantienen la vigilancia sobre ese centenar de personas que estuvieron en contacto con el finado, cuyos datos no han trascendido. Según explicó la jefa de estos Servicios, Sonia Tamames, «dos terceras partes» de estos vigilados son médicos, enfermeros, auxiliares y personal de laboratorio del hospital de Ávila, que estuvieron en contacto con el paciente o con sus muestras. El resto está formado por su círculo de amistades y familiares.

LA ENFERMEDAD

uIncubación
Entre tres y siete días.
uFase prehemorrágica
Dura entre cuatro y cinco días. Se caracteriza por una fiebre brusca, cefaleas, mareos, vómitos y diarreas.
uFase hemorrágica
Hematomas, hemorragias digestivas, respiratorias y urinarias.
uConvalecencia
Entre diez y veinte días desde el inicio.
Tratamiento
Transfusiones de sangre, antihistamínicos y ribavirina.
uMortalidad
Puede alcanzar al 30% de los casos.

El periodo de atención durará al menos dos semanas, «el tiempo habitual de incubación», ya que hasta el miércoles estuvieron en contacto con el hombre de 74 años. Estas personas deberán estar atentas a algunos de los síntomas habituales de la FHCC, como fiebre de instauración brusca, dolor de cabeza, mialgias o mareos. Este periodo prehemorrágico suele durar entre cuatro y cinco días y también pueden aparecer diarrea, náuseas o vómitos, así como hiperemia de cara, cuello o tórax, conjunción ocular o conjuntivitis. Además, tanto el Colegio de Médicos de Badajoz como la Federación Extremeña de Caza recordaron que es necesario ir con pantalones y camisa o una prenda superior de manga larga para tratar con animales. En el caso de las actividades cinegéticas, la federación también indicó la necesidad de usar guantes de látex para tocar animales muertos y evitar los contagios. En España, según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, el riesgo «se considera bajo».

A pesar de que tanto el vector -la garrapata del género 'Hyalomna'- y la gran mayoría de los casos se producen en Oriente Medio y Asia, España ya ha confirmado tres casos en apenas dos años. El 1 de septiembre de 2016, la Comunidad de Madrid confirmó la existencia de dos enfermos, los primeros en Europa Occidental desde que se dieran sendos casos en Países Bajos y el sur de Alemania en 2006. Uno fue un varón de 62 años al que le picó una garrapata durante un paseo por el campo en Ávila. Murió el 25 de agosto de 2016. El segundo fue una de las enfermeras que lo trató y que a las tres semanas se recuperó de la enfermedad, que sólo se produce en humanos. El movimiento de ganado y las aves migratorias son «rutas potenciales de diseminación de garrapatas infectadas» con la FHCC, que fue detectada por primera vez en soldados soviéticos en Crimea en 1944 y confirmada 25 años después en el entonces Congo belga.

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