PRIMAVERA NEGRA

PRIMAVERA  NEGRA

JOSU EGUREN

Para los espectadores nacidos antes de la revolución digital, el plano secuencia -una larga toma sin cortes en las que se suelen combinar diferentes escalas y movimientos de cámara- solía ser sinónimo de un portentoso ejercicio de planificación puesto en práctica merced a un excepcional aparataje formal que paradójicamente quedaba invisibilizado por la fascinación y el efecto inmersivo que produce. Sobran ejemplos antológicos (desde el 'Panorama du grand Canal pris d'un bateau', de Alexandre Promio y los hermanos Lumière, hasta la filmografía hongkonesa de John Woo), pero a partir de la democratización del cine digital y el trasvase de directores entre la pequeña y la gran pantalla, con la consiguiente asimilación de técnicas en el lenguaje televisivo que hasta ahora parecían reservadas al espacio cinematográfico, el plano secuencia se ha vulgarizado hasta tal extremo que 'tours de force' como el de Aleksandr Sokurov y su 'Arca rusa' han pasado a ser modestas notas a pie de página al alcance (una hipérbole formulada con todo el respeto hacia fotógrafos de la talla de Russell Metty y Vilmos Zsigmond) de casi cualquier aficionado con acceso a una steadycam.

Esa es la impresión que deja la secuencia de arranque de 'Non', un baile de movimientos de cámara y figurantes coreografiados con regusto a video de boda o bautizo, con la que los franceses Eñaut Castagnet y Ximun Fuchs tiran abajo la cuarta pared que los separa del público de su ópera prima. Enraizada en lo teatral, a pesar de que sus directores la envuelven de perifollos cinematográficos, 'Non' nos arrastra hacia el infierno de lo surreal durante una jornada en la que en el contexto de una protesta sindical se atacan frentes como la manipulación mediática, la corrupción de lo público y el abuso de la fuerza por parte de un estado que criminaliza cualquier acto de insumisión.

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