La policía sospecha que la joven de Madrid fue asesinada por la novia de su expareja

DANIEL ROLDÁN ALCORCÓN.

Daniela se aferra a su bolso color crema, aturdida, dando la espalda al inmisericorde viento helado que sacude Alcorcón. Está delante del tanatorio de la ciudad del sur de Madrid, un poco sin saber qué hacer tras hacer el papeleo más desagradable de su vida. Los documentos para que, cuando las autoridades se lo permitan, pueda enterrar a su hija Denisa María, de 17 años, muerta el domingo por una puñalada en un bajo entre las calles Desmonte y Cuenca que pudo ser asestada por la actual pareja de su exnovio, según una de las líneas de investigación. Un precinto policial y cuatro velas -dos rojas y dos blancas- junto a las escaleras que desembocan en una puerta metálica señalan el lugar del asesinato. «Fue sobre la hora de cenar, entre las diez y las once. Escuché unos gritos y luego las sirenas. Ver no vi nada porque mi casa da hacia el otro lado de la calle», explica Esmeralda, vecina de la calle Cuenca. Acelera el paso por la zona centro de la localidad, sin dejar de mirar hacia la esquina de la tragedia.

La víctima, de tan solo 17 años, estaba hablando con una amiga por teléfono en un trastero. Allí se reunían, según algunos vecinos, los jóvenes de la zona para pasar el rato; otros vecinos, sin embargo, aseguran que algunas de estas lonjas de entre 15 y 20 metros cuadrados son usadas como infraviviendas. «No sabes cómo se ha puesto el alquiler o la compra», afirma Pedro, de 84 años y los «últimos cincuenta viviendo aquí al lado».

Denisa estaba en uno de estos trasteros cuando recibió una puñalada en el abdomen. Varios agentes de la Policía Nacional fueron los primeros en llegar. Intentaron taponar la herida y realizaron una primera labor de reanimación hasta que los Servicios de Emergencia de Madrid (Summa) acudieron al lugar, la estabilizaron mínimamente y la trasladaron en una UVI móvil a la Fundación Hospital Alcorcón. Minutos después, la joven fallecía debido a la gravedad de la puñalada.

«Yo estaba en el trabajo... o iba para allá», intenta recordar Daniela. Trabaja en una fábrica de componentes de vehículos en Getafe. La noche ha sido muy complicada. «Solo la pude ver de lejos, en el hospital. Allí, tumbada», rememora sobre su hija, una joven que repitió 1º de la ESO, que se había alejado de «personas que daban problemas» y que solía vivir entre la casa materna, la paterna en Navalcarnero (Madrid) y la del novio.

 

Fotos

Vídeos