PADRES LETALES

PADRES  LETALES

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Tiene mucho morbo la tremebunda premisa argumental de 'Mamá y papá', centrada en la locura de unos padres, a priori corrientes y molientes, que, víctimas de una misteriosa plaga destructiva, se disponen a eliminar a sus hijos sin motivo aparente. A partir de ahí, la epidemia de odio que parece desatarse sin freno en unos hogares aparentemente felices, tiene carácter de pandemia, puesto que se puede extrapolar a otros ámbitos a escala global. Lo mismo que las relaciones de poder, que también existen, más o menos soterradas, en el siempre complejo entorno familiar.

Un tono de farsa preside la acción, en un juego de masacre enmarcado en ambientes engañosos. En ese sentido, llama poderosamente la atención que los bobalicones vástagos de la pareja no detecten en ningún momento las sanguinarias intenciones de sus progenitores. Las cuales guardan cierto paralelismo con otro tipo de arteras estrategias a nivel socio-político, que nos remiten de algún modo a las utilizadas en su día por el dictador fascista italiano Benito Mussolini, que él mismo expresó de la siguiente manera: «Si le arrancas las plumas a la gallina de una en una, la mayoría de la gente no se dará cuenta».

Es lo que ocurre en esta película dispuesta a hacer añicos el mundo actual, poniendo a disposición del espectador los restos de una batalla perdida, aquella que diariamente nos venden como imagen de la victoria. La paradoja de que unos padres quieran asesinar a sus propios hijos, es el meollo de la cuestión en esta cinta 'destroyer', reconvertida en una kafkiana pesadilla posmoderna, interpretada por dos zombis: Nicolas Cage y Selma Blair. Por si fuera poco, 'Mamá y papá' posee una capacidad sorprendente para convertir los malos sueños, tal vez producto de alguna indigestión inimaginable, en gamberro material cinematográfico, aliñado con ingenio, horror cotidiano y mala leche.

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