«Me obsesiona mucho que mis historias sean realistas y que puedan llegar a todo el mundo»

'Tú no matarás' suma la séptima novela de Julia Navarro (Madrid, 1953). /L.R.
'Tú no matarás' suma la séptima novela de Julia Navarro (Madrid, 1953). / L.R.

La autora madrileña regresa a Logroño con su última novela, 'Tú no matarás', que hoy presenta en el Espacio Santos Ochoa (18.30 horas)

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Catalina, Fernando y Eulogio son los protagonistas de la última novela de Julia Navarro, 'Tú no matarás'. Tres jóvenes a quienes la Guerra Civil les ha arrancado el proyecto vital, lo que les empuja a una huída fuera de la España gris del franquismo en busca de oportunidades y de una vida libre del estigma de los vencedores y vencidos. El trayecto pasa por la Alejandría bohemia de la Segunda Guerra Mundial y el París dividido por la ocupacion nazi.

-Todos huimos de nuestro pasado, se dice en la presentación del libro. ¿Usted también?

-Esa es una frase muy rotunda y es lo que hacen los personajes de mi novela, pero uno no puede nunca huir de sí mismo por mucho que lo intente; al final, lo que has sido te acompaña siempre.

«A veces me reprocho no haber tenido el coraje de anteponer mi vocación de bailarina de clásico»

-'Tú no matarás' no ha sido un libro fácil para usted. De hecho, tras escribir la primera parte, la dedicada a la España de posguerra, dejó aparcado el proyecto tres años. ¿Cómo fue el posterior reencuentro con esas páginas?

-La dejé porque viajar a la España de los años 40, a la España del hambre, la represión, los fusilamientos... empezó a tener un enorme coste emocional en mí. Esa España en blanco y negro me resultaba agobiante, dolorosa, insoportable y no podía dejar de pensar en mis abuelos, que sí vivieron aquellos años durísismos. ¿Cómo me reencontré con ella? Realmente no dejé de pensar en ella y siempre tuve claro qué es lo que quería contar y cómo lo quería contar.

-Además del viaje físico de los protagonistas, en éste y en todos sus libros propone otro viaje hacia lo más recóndito de la condición humana. ¿Cómo documenta este último trayecto?

-Soy una observadora de la condición humana, me interesa ese viaje a las profundidades del ser humano, y esos viajes para mí siempre tienen un coste porque el hombre es tan complejo. Según voy imaginando a mis personajes, estos van adquiriendo cuerpo, van haciéndose reales, a veces me cuesta aceptar que ni siquiera existen. Yo los termino viendo como si me los pudiera encontrar en cualquier esquina.

-De nuevo una novela larga y de personajes. ¿Diría que es uno de los sellos de Julia Navarro?

-Nunca me he planteado el volumen de mis novelas. No son largas ni cortas, las escribo en el espacio que necesito.

-Pero sí son novelas de personajes, unos personajes más próximos a los antihéroes que a los héroes.

-Sí, porque a mí me interesa retratar la vida, la realidad, la condición humana, y los seres humanos estamos hechos de muchas piezas, de amor, odio, esperanza, avaricia, piedad, ira... de tantas y tantas cosas buenas y malas, que es lo que a mí me interesa.

-Y ahí están Fernando y Catalina; el uno huyendo de sus fantasmas, la otra, buscando su Ítaca. ¿Cuáles son los fantasmas y la Ítaca de Julia Navarro?

-En realidad todos los personajes de mi novela van en busca de su propia Ítaca. Yo inicio la novela con un poema de Cavafis que nos dice que ese destino que hemos soñado es difícil y que, por tanto, lo importante es la travesía. ¿Cuál es mi Ítaca? Vivir con tranquilidad y armonía con las personas a las que quiero, mi familia, mis amigos...

-¿Y sus fantasmas?

-No son tanto mis fantasmas, pero cuando uno echa la vista atrás piensa que podría haber hecho las cosas mejor u otras cosas. Mi vocación era realmente vestir de bailarina de clásico y a veces me reprocho no haber tenido el suficiente coraje para haber antepuesto esa vocación, porque todo lo demás que he hecho en la vida ha sido un poco por casualidad.

-Lo que sí fue es periodista. ¿Hay deformación profesional en sus libros?

-Quizá a la hora de escribir me obsesiona mucho que las historias que cuento sean verosímiles y realistas; contar una historia que pueda llegar a todo el mundo, como hacemos los periodistas. Cuando escribo también tengo esa vocación, que mis libros lleguen a todo tipo de lectores.

-De nuevo recrea su historia en el siglo XX, un siglo que considera apasionante para novelar. ¿Nunca se plantea salirse de este marco temporal?

-La verdad es que no. Es el siglo que más he vivido, del que más información tengo y en el que me siento cómoda a la hora de novelar, lo que no quiere decir que me pueda ir hacia el pasado o el futuro.

-En esta novela homenajea a la literatura y a quienes trabajan en ella. ¿Por qué ha querido hacerlo así?

-Porque el mundo de las palabras es absolutamente mágico. Cuando uno abre las páginas de un libro inicia un viaje que no sabe a dónde le va a llevar, que está lleno de emociones y de conocimientos, que te hace salir de tu propia realidad, te hace reflexionar. Esta novela es un homenaje a la poesía, a los editores, los traductores, libreros... a la literatura.

«Trasladar 'Dime quién soy' a la pantalla está siendo más difícil de lo que esperaba»

El encuentro que hoy mantendrá Julia Navarro con sus lectores riojanos en la librería Santos Ochoa es, como en todas sus presentaciones, una experiencia «muy positiva» para la autora.

-¿Qué aprende de sus lectores?

-Compruebas eso que parece un tópico de que cada lector lee tu novela de una forma diferente. Me fascina el efecto que produce en cada persona la lectura de un libro, porque a todos no nos deja la misma huella. Y también es verdad que, a veces, mis lectores me enseñan aspectos de mi libro de los que no me había dado cuenta. El contacto con los ellos para mí es una enseñanza.

-Uno de sus anteriores libros, 'Dime quién soy', pronto se trasladará a la pantalla. ¿Ha sido muy dura con las objeciones a la adaptación cinematográfica y al guión?

-Pues no lo sé, lo que pienso es que los guionistas son como los cocineros de la nueva cocina, que deconstruyen la tortilla de patata. Entonces comes algo que se parece pero no es tortilla de patata. A mí personalmente no me gusta la tortilla deconstruida, y eso es lo que me pasa con los guionistas que deconstruyen las novelas para trasladarlas al lenguaje cinematográfico, pero que muchos aprovechan para reescribir la novela. Y ahí se produce un desencuentro, un pulso muy complicado. Para mí la experiencia está siendo más difícil de lo que esperaba.

-¿Y está hecha ya la tortilla?

-Está terminándose de hacer.

-¿A su gusto?

-No, tampoco. La verdad es que no estoy al cien por cien convencida.

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