Un nuevo hito paleontológico en La Rioja

En julio del año 2018 se llevó a cabo la excavación 'Garras' en un monte cerca de Igea. :: juan marín/Juan Marín
En julio del año 2018 se llevó a cabo la excavación 'Garras' en un monte cerca de Igea. :: juan marín / Juan Marín

Los expertos de la excavación 'Garras 2018' presentan los restos fósiles descubiertos en los montes de Igea

Sanda Sáinz
SANDA SÁINZ

No cabe duda de que los hallazgos de la excavación 'Garras 2018', realizada en julio en los montes de Igea, van a suponer un antes y un después en el ámbito de los dinosaurios, visto el interés suscitado por investigadores no sólo nacionales sino a nivel mundial. Esto se pudo comprobar con la presencia del doctor Philip J. Currie (Universidad de Alberta, Canadá), una de las eminencias en la Paleontología. Visitó en noviembre el Centro de Interpretación para ver los restos fósiles encontrados.

Ayer se quiso presentar el descubrimiento al público en general con una conferencia que tuvo lugar en la sala de usos múltiples del Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja en Igea con el título 'Cazando cazadores' el protagonista fue 'Garras, un igeano de 125 millones de años'.

Manu Gañán (geólogo y codirector de la excavación 'Garras') ejerció como maestro de ceremonias y dio paso al alcalde del municipio, Sergio Álvarez, que reflexionó sobre la riqueza paleontológica de Igea y lo que puede suponer la explotación turística.

Torices: «El hallazgo podría proporcionar respuestas muy importantes»

Destacó que las inversiones en los recursos como el paleontológico conllevan un crecimiento del número de visitantes y con ello se pone un grano de arena más en la lucha contra la despoblación que afecta a esta zona.

Comentó que el sentimiento común de todos los igeanos unidos en torno a la Paleontología y el trabajo conjunto en proyectos como este, incluidas las administraciones local y regional, da sus frutos.

Pachi Sáez-Benito, artífice del descubrimiento, resumió la historia de este yacimiento y otros descubrimientos importantes de Igea, así como los proyectos a realizar a medio plazo: huellas en 4D, estudio de la pata del Baryonyx, revisión del estudio del Hypsilophodon, investigaciones sobre peces y la posibilidad de llevar a cabo otra excavación (se trataría de un nuevo hallazgo en tierras del Linares).

A continuación se proyectó un vídeo de unos diez minutos para cuya grabación se utilizó un dron en el que se explicó cómo se realizó la excavación, mostrando los trabajos de manera cronológica.

Xabier Pereda (profesor titular de Estratigrafía y Paleontología de la Universidad del País Vasco) destacó «la gran variedad de material encontrado en Igea donde hay un rico registro fósil tanto de huellas como de huesos y dientes de dinosaurios, además de restos fósiles de ostrácodos, moluscos, peces óseos, cartilaginosos, tortugas, cocodrilos, pterosaurios, entre otros, y vegetales (helechos arborescentes y araucarias».

«En Igea se han descubierto hasta la fecha restos de un terópodo espinosaurio y de un ornitópodo de tipo hipsilofodóntido. El material excavado en 2018 y futuras excavaciones pueden sin duda ayudar a revelar la presencia de otros grupos de dinosaurios, e incluso de nuevas especies para la ciencia», comentó el paleontólogo.

Erik Isasmendi (estudiante de postgrado que tiene previsto realizar la tesis doctoral sobre este dinosaurio) se encargó de explicar cómo era la zona en el Cretácico Inferior, el hábitat en el que vivían los dinosaurios y otros animales hace 125 millones de años. «En Igea habría un gran lago que finalmente se situaba en la costa sufriendo esporádicas incursiones del Tethys (antiguo Mediterráneo). Aquí los dinosaurios tendrían comida y agua. Además, sería su única zona de paso entre el Macizo Ibérico y el Macizo del Ebro», explicó Isasmendi.

«Las excavaciones del pasado verano pueden corresponder a un nuevo dinosaurio. El hallazgo tendrá una gran importancia a nivel mundial y nos ayudará a entender mejor el apasionante mundo de los dinosaurios», terminó.

Angélica Torices (directora de la Cátedra de Paleontología de la Universidad de La Rioja) se centró en el proceso a realizar a partir de ahora y la valoración nacional e internacional del descubrimiento.

En primer lugar quiso dejar claro que la excavación supone el inicio de la investigación pero solo es el primer paso de un largo camino.

Es en el laboratorio cuando se liberan las piezas fósiles de la matriz rocosa, «con herramientas más finas y un ambiente controlado. Se utilizan bisturís, tornos de dentistas y ácidos para separar los fósiles del sedimento», explicó Torices.

Cuando los restos están totalmente preparados comienza la fase de análisis del dinosaurio. «Incluye estudios taxonómicos para determinar la especie a la que pertenece, estudios isotópicos para averiguar tanto las condiciones climáticas de la zona donde este dinosaurio habitaba, como su alimentación y su posición en la cadena trófica», dijo la investigadora.

«Este hallazgo es singular y podría proporcionarnos respuestas muy importantes sobre la composición de las faunas durante el Cretácico inferior, no solo a nivel peninsular, sino a nivel europeo y mundial. Hay que recordar que los restos de dinosaurios carnívoros, que no sean dientes, son extraordinariamente escasos y cualquier descubrimiento nos proporciona una pieza fundamental para entender cómo eran los ecosistemas mesozoicos y como se relacionaban entre sí», afirmó Torices.

La presentación finalizó con una exposición de parte de los huesos fosilizados del dinosaurio 'Garras' que los presentes pudieron contemplar. Los expertos estuvieron allí para atender las preguntas.

También se entregaron fotografías a las personas que visitaron en verano la excavación (se las habían hecho allí con el equipo de investigadores) y para finalizar hubo un picoteo en la biblioteca municipal.

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