Así suena el Coro Sinfónico de La Rioja

El Coro Sinfónico de La Rioja al completo. / Juan Marín

El Coro Sinfónico de La Rioja interpretó en Riojafórum la 'Misa de niños' de John Rutter | Es la primera vez que la sección de adultos y de jóvenes del coro, unas 130 personas, comparten programa musical sobre un escenario

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Las voces blancas y las voces adultas del Coro Sinfónico de La Rioja coincidieron por primera vez sobre el mismo escenario y con un repertorio común en el Auditorio de Riojafórum para interpretar la 'Misa de niños' del reconocido compositor británico John Rutter, que convocó a unas 800 personas.

A la envergadura musical de este concierto se sumó el reto de unir a ambas secciones corales, 130 personas entre niños y mayores, a partir de una misma partitura. Del esfuerzo e ilusión de esta nueva aventura orquestada por José Luis Barrio, su director, dan buena cuenta tanto el propio Barrio (al frente del coro de adultos) como Lourdes Estívariz, directora de la sección juvenil.

«El reto es importante porque es la primera vez que los chavales actúan en este formato y van a tener bastante responsabilidad», reconoce José Luis Barrio, para quien la dificultad de interpretar a Rutter radica en que su 'Misa de niños' es un diálogo entre ambos coros. «Fácil no es porque tiene muchos cambios de tempo y momentos en los que intervienen todas las voces».

Justo Rodriguez

Además de la mencionada misa, que Rutter compuso a raíz de perder a un hijo en accidente, en el repertorio figuran otros cuatro temas del autor británico. Acompañaron al coro la soprano Marta Ubieta y el barítono César San Martín, como solistas, y el Grupo Instrumental de Cámara.

La andadura del Coro Sinfónico supera la década. Su sección infantil se creó en el año 2014, desde entonces con Estívariz al frente y con el afán de crear un espacio en el que los jóvenes desarrollen la afición por la música coral. «Los niños necesitan cantar y, además, los coros suelen tener gente mayor y llega un momento que necesitan voces, así que decidimos crear éste para hacer cantera», apunta su directora.

A su cargo tiene a más de sesenta chavales de entre 10 y 18 años. «Les cojo desde los 10 años porque es un coro de voces blancas. Cuando hay un cambio de voz, algo que en los niños ocurre entre los 14 y 16 años, les mantenemos haciendo un repertorio para su registro. Por eso más que juvenil éste es un coro infantil/juvenil».

Apenas media docena de sus integrantes son varones, lo que Lourdes Estívariz achaca a que «a los niños les da mucho apuro cantar en un coro y anteponen el deporte a este tipo de actividades». Claro que también las voces masculinas escasean en el coro de los adultos.

¿Qué han aprendido mayores y pequeños de esta aventura conjunta? Lo apunta José Luis Barrio. «Los pequeños aprenden de los mayores mucha disciplina en los ensayos y una forma de cantar que quizá todavía no la tienen, es decir, que las frases musicales hay que perfilarlas mucho, que hay que vocalizar muy bien... Y los mayores aprenden de los pequeños la frescura de la voz, lo jovial de los ensayos donde no se les pone nada por delante. Es una simbiosis interesante, lo cual no quita para que sea un trabajo muy duro».

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