El alma flamenca de Adamo

Salvatore Adamo./Alberto Ferreras
Salvatore Adamo. / Alberto Ferreras

«Más europeo que nunca», el italo-belga vuelve a cantar en España sin que le pesen sus 55 años de carrera

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Nació en Sicilia, triunfó en Francia, y vive en Bélgica donde acaba de pedir la nacionalidad. Pero tiene alma «casi flamenca». «Me gustaría cantar flamenco», confiesa Salvatore Adamo (Comiso, 1943) cantautor con cuyos temas se enamoraron varias generaciones y que «más europeo que nunca» sigue al pie del cañón tras medio siglo largo en la carretera. Ofrece sus nuevas canciones en dos conciertos en Madrid -21 y 22 de enero-, sin olvidar temas como 'Mis manos en tu cintura' memorable para los españoles de cierta edad.

En tiempos de #MeToo, ¿es bueno posar las manos ahí? «No sé. En una canción que titulé 'Si tu supieras', un hombre supone que si la mujer a la que mira supiera qué piensa y se lo dijera, ella huiría. Cuando la escribí, al final decía que quizá ella pensara lo mismo que él. Ahora digo que él se guarda para sí sus tórridos pensamientos. Somos un poco más retrógrados que hace cincuenta años», concluye Adamo. «En mis canciones no había machismo, solo candor e inocencia», agrega.

Seguir en activo a los 75 años, cuando muchos se han retirado, es para él «un privilegio». «Cantar no ha sido nunca un trabajo. Es un regalo de la vida», dice el creador de himnos como 'Cae la nieve', 'La noche', 'Un mechón de tu cabello' o 'Tenez vous bien' que Raphael convirtió en 'Mi gran noche'.

España le tiene un cariño especial «y es reciproco». «Quizá sea la sangre latina», dice este siciliano afincado en Bélgica. «Triunfé aquí cuando tenia veinte años con canciones de amor siempre un poco desesperadas y sinceras, y con un timbre de voz que valdría para cantar flamenco», dice risueño y cordial. «Me gusta el entusiasmo, el lamento, el drama y la pasión que transmite el flamenco, que conecta con mi sicilianidad», dice evocando su primera visita a un tablao.

Cantará lo que el público espera -«sería presuntuoso no cantar las canciones a las que debo todo»-, pero mostrara su evolución. «Trato de denunciar lo que no me gusta, como la situación de los inmigrantes», dice a la espera de grabar «con otros colegas» su tema sobre la inmigración. «No puedo olvidar que mis padres emigraron y que emigrar nunca es un placer». Así, en una Europa dividida por el 'brexit', Adamo quiere ser «mas europeo que nunca». «Hablo varios idiomas y he recorrido Europa de punta a cabo. Ahora sé que la voluntad de concretar y afianzar la idea de Europa debe ser auténtica. Debemos olvidar la particularidades más marcada», precisa.

Con más de cien millones de discos vendidos, en 1966 fue el único que plantó cara a los Beatles. Pero sabe que hoy es casi imposible vender un disco. «Subir a un escenario no es un trabajo, pero promocionar y vender un disco sí lo es y cada vez más duro y desagradecido», lamenta. Autor de más de medio millar de canciones la inspiración le asalta «escuchando a los demás, mostrando empatía y curiosidad, y abordado todo con humor, a veces con filosofía y poesía». «Adoro escuchar a los demás y no podría vivir sin humor, que es una filosofía vital que da una ligereza indispensable a la vida. No admito amigos sin buen humor», confiesa.

Algunos de esos amigos fueron Jacques Brel, que le bautizó como 'El jardinero del amor'; Georges Brassens, que no dejó de elogiarle; o el recién fallecido Charles Aznavour. Sabe que los 'chansonnier' mueren más tarde que los roqueros y cree que «el secreto está en ser uno mismo en el escenario y en la vida». «Brel me hizo ese regalo, un cumplido impagable, que se comprende si tenemos en cuenta que a los cantautores románticos nos llamaban flores azules en la Francia de los sesenta», aclara.

Hacer canciones es para Adamo «artesanía». «Sólo para algunos como Brel Brassens o Ferré era un arte mayor. Y Brassens merecía el Nobel, como Bob Dylan. «Fue un premio bien dado y que da respetabilidad a la música», se ufana.

Además de cantar, Adamo pinta cuadros y escribe novelas. «Estoy con la segunda pero necesito concentración. Tengo ideas y una decena de historias pero he de encontrar el hilo conductor», dice recordando que si primera novela la protagoniza un funerario. «No era nada triste; puro humor negro» aclara. Ultima un disco en castellano y se apoyará en un cantante franco-español, Nilda Fernández, varón con nombre femenino nacido en Barcelona, de gran éxito en Francia y que está traduciendo al castellano las últimas canciones de Adamo.