El músculo cultural de los riojanos

Exposición 'La llamad del bosque' del Museo Würth. /Miguel Herreros
Exposición 'La llamad del bosque' del Museo Würth. / Miguel Herreros

El último Anuario de Estadísticas Culturales revela que los riojanos figuran entre los que más gastan en espectáculos y más visitan museos y exposiciones. La lectura, el cine e Internet son, sin embargo, las asignaturas pendientes

Estíbaliz Espinosa
ESTÍBALIZ ESPINOSALogroño

Cada riojano gastó 301 euros en cultura durante año 2017, una cifra que supera la media nacional (288,6 euros) y que nos sitúa en el séptimo puesto en el ranking de las 17 comunidades autónomas (más Ceuta y Melilla). Eso sí, nos rascamos algo menos el bolsillo que un año antes, en el que desembolsamos 309,1 euros.

Pero si de sacar pecho se trata, la cifra que mejor sitúa a La Rioja en el contexto cultural del país es aquella que se refiere al gasto en servicios culturales (cine, teatro, espectáculos, museos, bibliotecas), en la que únicamente nos superan los madrileños. En estos servicios gastamos el pasado año 69,9 euros por persona (16,3 euros más que en el 2016), sobrepasando con holgura la media nacional (55,2 euros).

Hábitos culturales

Gasto de consumo cultural

92,7 millones de euros gastaron los riojanos en cultura en el año 2017 (95,3 millones en el 2016).

301 euros fue el gasto medio de cada riojano en 2017 (309,1 euros en el 2016), ocupando el séptimo puesto en el ranking nacional.

En libros y publicaciones periódicas cada riojano gastó el año pasado 68,4 euros (los octavos por comunidades autónomas).

En servicios culturales (cine, teatro, espectáculos, museos y bibliotecas): 69,9 euros (los segundos).

En soportes audiovisuales y de tratamiento de la información (televisiones, ordenadores, reproductores de música y vídeo, instrumentos musicales, etc.): 62,8 euros (decimoterceros).

En telefonía móvil y servicios de internet: 99,9 euros (duodécimos).

Visitas culturales

A museos: el 38,4% de los riojanos visitó algún museo en el 2015 (los cuartos en el ranking nacional).

Exposiciones: el 31,8% de los riojanos (quintos).

Galerías de arte: el 16,4% (quintos).

Monumentos: el 44,2% (quintos).

Yacimientos arqueológicos: el 20,1% (los quintos por comunidades autónomas).

Lectura de libros

El 61,8% de los riojanos leyó algún libro en el 2015 (la media nacional fue del 62,2%).

En papel lo hizo el 58,6% (los octavos por autonomías).

En libro digital: el 75% (cuartos).

Asistencia a bibliotecas: el 27,1% (quintos).

Artes escénicas

Al teatro fueron en el año 2015 el 25,4% de los riojanos (los cuartos).

A la ópera: el 2,6% (séptimos).

A la zarzuela: el 1,8% (sextos).

Al ballet y danza: el 7% (sextos).

Al circo: el 12,5% (terceros).

Música

Solía escuchar música en el 2015 el 81,2% de los riojanos (decimocuartos).

Asistió a conciertos de música clásica: el 9,3% (séptimos).

Asistió a conciertos de música actual: el 25% (novenos).

Los tres parámetros descendieron respecto a años anteriores.

Cine

Acudió al cine el 51,1% de riojanos en 2015 (novenos en el ranking nacional), cifra que descendió respecto a 2011 (53,1%) y 2007 (58,3%). Los cines riojanos registraron unos 700.000 espectadores en el 2017 y la mayoría se decantaron por las películas extranjeras (el 77,1%) frente a las españolas.

Así lo recoge el último Anuario de Estadísticas Culturales, recién publicado y donde los consumos y hábitos culturales de los riojanos suelen superan a los de la media nacional, aunque son insuficientes en aspectos tan destacados como la lectura de libros, la asistencia al cine, la escucha musical o el uso de Internet.

En cuanto a la Administración Autonómica, este año gastará 10,7 millones de euros en cultura y para el 2019 prevé 10,8 millones, un gasto «bastante contenido», en opinión del director general de Cultura, Eduardo Rodríguez, quien considera que «en La Rioja estamos en un momento histórico desde el punto de vista cultural, ya no solo por talento y aportaciones artísticas, sino por una base sólida de presupuesto y que, además, impacta en todos los estamentos».

Gratamente sorprendido por las 668 empresas culturales registradas en 2017 en La Rioja y un empleo en el sector que alcanza a 19.700 personas (un año antes eran 17.300), subraya la progresiva profesionalización en este ámbito.

El próximo año, el departamento de Cultura del Gobierno regional prestará especial atención al milenario del nacimiento de Santo Domingo de la Calzada y a los monasterios de Yuso y Suso, por mucho que las previsiones hablen de un decreciente interés por la piedra.

Los datos del Anuario de Estadísticas Culturales eleva a los riojanos al cuarto puesto nacional en lo que a visitas a museos se refiere y al quinto en la asistencia a exposiciones y galerías de arte, en el año 2015. Son datos «satisfactorios» en opinión de la directora del Museo Würth La Rioja, Silvia Lindner, para quien lo más importante (no en La Rioja sino en general) es «dar prioridad a los contenidos, los equipamientos y el personal en los espacios que ya existen, y que cualquier nuevo proyecto se construya siempre desde un proyecto cultural sólido y bien focalizado hacia el futuro incluyendo, entre muchas cosas, su mantenimiento».

El gran reto del Würth es seguir manteniendo «la calidad y la calidez» del programa expositivo y cultural; la gran inquietud, reforzar su implantación en el territorio. En este sentido, comenta Lindner, «nos sentimos muy orgullosos de la respuesta del público y queremos que el Museo Würth La Rioja sea sentido como un espacio propio por parte de nuestros visitantes, seguir generando comunidad en torno al arte y la cultura».

La directora de proyectos expositivos Susana Baldor habla de una oferta de exposiciones en La Rioja, y más en Logroño, «muy buena y amplia, y muy interesante, con propuestas que nada tienen que envidiar a Madrid o Barcelona». Una oferta, además, continuada a lo largo del año.

Y el público responde -dice-, empujado en los últimos años por el incremento del turismo, sobre todo en Logroño. «En la sala la Amós Salvador, por ejemplo, las cifras de visitantes son brutales en relación con otras galerías del país».

Eso sí, señala a las galerías, entendidas como el espacio donde se vende arte, como la asignatura pendiente. «Siempre ha sido así y con el tiempo ha ido a peor. Apenas existen galerías, algo que supongo está relacionado con la falta de mercado y que reflejo de lo que ocurre a nivel nacional», comenta.

Menos cinéfilos

El capítulo cinematográfico, por el contrario, arroja datos por debajo de la media nacional. En el 2015 fueron al cine el 51,1% de los riojanos (la media del país fue del 54%), lo que nos traslada al noveno puesto del ranking por comunidades autónomas y en progresivo descenso desde el año 2007, que fue del 58,3%.

Para el programador de cine Félix Abel de la Cruz la clave de este descenso está en la gran oferta audiovisual que existe. «Hay una generación de entre 20 y 30 años que ha perdido la costumbre de ir al cine porque se ha criado con otras formas de ver cine, lo que no significa que no lo vean. El público es muy mayor y hay que crear cantera, hay que educar a los más pequeños y enseñar a la gente a disfrutar del cine en el cine».

La industria del cine está cambiando completamente y esbozar su futuro es una quimera. «Las plataformas televisivas -y menciona el ejemplo de Netflix- están cambiando esta realidad», fichando a los mejores cineastas del mundo, haciendo un gran producto y marcando el paso de los estrenos, proyecciones y distribución.

«La industria está sufriendo una involución que lógicamente va a afectar a todo el mundo y muy concretamente a las salas de cine, sobre todo las más convencionales de ciudades pequeñas». Y sin ser dramático, De la Cruz cree que el cine convencional no desaparecerá pero se tiene que reinventar, «convertirse en una experiencia mucho más atractiva de lo que ahora es».

Ir al cine también es tomar luego unos vinos, pasear, ir a cenar... «Luego cuando la gente deja de ir al cine se deja de hacer ciudad», advierte, y sugiere que quizá las instituciones también tendrían que planteárselo.

Mejores tiempos corren para la edición riojana. El año pasado se editaron 215 libros en La Rioja, 28 más que un año antes, y nuestra comunidad contabilizó 17 editoriales, 5 más que en el 2016.

«Veo bien el sector, lo veo potente y, a raíz de este ejemplo, van naciendo nuevos proyectos diferentes y complementarios», apunta Diego Iturriaga, al frente de la editorial Siníndice. Que en una comunidad de poco más de 300.000 habitantes haya 17 editoriales habla, en su opinión, del buen músculo editorial riojano, y las cifras van a más.

«El primer filtro para publicar algo es que nos interese a nosotros y luego decidimos la tirada según a cuánta gente creemos que va a interesar. Y aún así no siempre aciertas», reconoce Iturriaga.

 

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